El obispo de la Diócesis de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey, Jesús Castro Marte, denunció que no existe un proyecto jurídico en el país que haya sido tan «manoseado y zarandeado» como el nuevo Código Penal dominicano.
Castro Marte, a través de su cuenta de X, defendió que la normativa es el resultado de años de consensos y estudios técnicos, lamentando que, tras su aprobación, diversos «francotiradores» busquen boicotear la reforma judicial más importante de la historia reciente en República Dominicana.
«El nuevo Código Penal dominicano —Ley 74-25—, tras ser promulgado por el Poder Ejecutivo y contar con múltiples acuerdos, busca ser atacado incluso antes de entrar en vigencia, programada para el 6 de agosto de 2026, recibiendo más críticas ahora que en las tres décadas que tomó su debate», afirmó el prelado.
El religioso enfatizó que los sectores que hoy cuestionan el código, especialmente el artículo 37, omiten destacar los avances significativos y los nuevos tipos penales que modernizan nuestro sistema de justicia.
Entre los puntos clave, resaltó la incorporación de más de 70 nuevos delitos, la aplicación de penas acumulativas, la severa penalización contra el sicariato, la trata de personas, los ataques con ácido del diablo, el ciberacoso y la violencia económica, además de castigar la difusión no consentida de contenido íntimo.
Asimismo, subrayó novedades cruciales como la responsabilidad penal para empresas y personas jurídicas, junto al endurecimiento de las penas contra los invasores de propiedades privadas.
«Solo menciono algunos puntos de modernización. Solicito al Tribunal Constitucional que, si estos críticos intentan frenar el proceso, actúen con entereza para validar este producto del consenso nacional, permitiendo que el Código Penal cumpla su rol fundamental para el país», concluyó el obispo.























