La aerolínea JetBlue anunció un duro golpe para la comunidad dominicana en Estados Unidos: suspenderá desde julio sus vuelos directos entre el aeropuerto de Newark (EWR) y los destinos de Santo Domingo y Punta Cana, como parte de una reestructuración estratégica de su itinerario internacional.
La medida, que entra en vigor este 8 de julio, forma parte de un ajuste operativo para eliminar rutas de bajo rendimiento y mover sus aviones hacia mercados con mayor demanda de pasajeros.
Según la empresa, la decisión busca priorizar rutas con mayor rentabilidad, en medio de un escenario donde las aerolíneas enfrentan costos operativos más altos, incertidumbre económica global y el elevado precio de los combustibles.
JetBlue aclaró que, aunque elimina las rutas desde Newark hacia el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) y Punta Cana, mantendrá sus conexiones hacia la República Dominicana operando desde el aeropuerto John F. Kennedy (JFK) de Nueva York.
“Los clientes afectados podrán elegir vuelos alternativos de JetBlue, donde estén disponibles, o solicitar un reembolso completo a su método de pago original”, informó la aerolínea en un comunicado oficial.
Esta cancelación ha encendido las alarmas entre trabajadores aeroportuarios y sectores del transporte, ante el posible impacto laboral negativo tanto en suelo estadounidense como en aeropuertos dominicanos.
Expertos en aviación advierten que la medida golpeará directamente a la diáspora dominicana que trabaja y reside en Nueva Jersey, además de afectar al personal operativo en el AILA y en el Aeropuerto de Punta Cana.
La noticia genera gran incertidumbre entre los cientos de viajeros que ya tenían sus boletos comprados para la temporada alta de verano, época en la que miles de dominicanos residentes en el exterior visitan el país para reencontrarse con sus familias.
Esta situación ocurre en un momento crítico para la industria aérea, golpeada por el aumento sostenido del precio del petróleo y las tensiones geopolíticas. El alza en el costo del combustible Avtur o Jet A-1 sigue siendo la mayor amenaza para la rentabilidad de las rutas internacionales.
Especialistas del sector señalan que el encarecimiento de los insumos representa un desafío financiero constante que obliga a las líneas aéreas a recortar frecuencias para evitar mayores pérdidas.
El anuncio de JetBlue aviva los temores del sector tras la reciente crisis de Spirit Airlines, que se declaró en bancarrota y canceló múltiples destinos, dejando a miles de pasajeros varados y empleos en peligro.
Analistas de mercado coinciden en que las aerolíneas están bajo una fuerte presión financiera tras los cambios globales, obligando a las empresas a recortar destinos y reorganizar sus operaciones para intentar mantener la estabilidad económica en un mercado cada vez más exigente.























