El dolor de pecho es una de las causas más frecuentes de consulta en las emergencias dominicanas, representando hasta un 10 % de las visitas a los centros hospitalarios. Basta una presión en el centro del pecho para que surja la duda: ¿debo ir corriendo al hospital o puedo esperar en casa?
La respuesta no siempre es simple, pero la medicina actual ofrece criterios claros que ayudan a tomar decisiones informadas sin caer en el pánico, algo vital ante una emergencia de salud.
Pedro Vargas Bocio, cardiólogo internista en los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), explica que, aunque la mayoría de los dolores de pecho no son un infarto, una parte sí lo es, y retrasar la consulta médica cuando se trata de una emergencia real puede tener consecuencias fatales.
Se estima que entre un 10 y un 20 % de los pacientes que acuden a emergencias por dolor torácico presentan un problema cardíaco serio. Existen señales de alerta que deben obligar a buscar ayuda inmediata para salvar la vida.

Una de las claves es la duración. El dolor cardíaco peligroso rara vez es instantáneo. Cuando una molestia dura más de cinco a diez minutos, no mejora con el descanso, aparece estando en reposo o despierta a la persona durante la noche, es motivo suficiente para acudir de inmediato a la emergencia más cercana.
Señales de alertaLa forma en que se manifiesta el dolor ofrece pistas valiosas. El dolor asociado a un infarto suele sentirse como presión, opresión o un peso pesado en el pecho, más que como un pinchazo agudo.
Muchos pacientes lo describen como un bloque en el pecho o algo que aprieta fuerte. Estudios clínicos muestran que más del 70 % de los infartos se presentan con este tipo de presión, no con sensaciones punzantes aisladas.
Otra señal de peligro es la irradiación del dolor. Cuando la molestia se desplaza hacia el brazo izquierdo, ambos brazos, el cuello, la mandíbula o la espalda, la sospecha de infarto aumenta considerablemente. Este síntoma clásico no debe ser ignorado bajo ninguna circunstancia.
El dolor de pecho se vuelve crítico si se acompaña de otros síntomas. Falta de aire, sudor frío, náuseas, vómitos, mareos intensos o sensación de desmayo pueden indicar que el corazón está sufriendo un estrés severo. Ante estas señales, la atención médica urgente es innegociable.
Factores de riesgoEl historial médico personal es fundamental. Quienes padecen hipertensión, diabetes, colesterol alto, fuman o tienen antecedentes de infarto deben estar mucho más alertas ante cualquier malestar en el pecho.
La edad es un factor clave: en mayores de 50 años, o jóvenes con factores de riesgo, todo dolor sospechoso debe evaluarse. La evidencia médica advierte que en mujeres, adultos mayores y pacientes diabéticos, hasta un 30 % de los infartos ocurren de forma atípica.
En estos casos, el dolor puede ser leve o confundirse con cansancio extremo, falta de aire o malestar general. Cuando algo en el cuerpo no se siente normal, el tiempo es oro y esperar es un error grave.
El especialista recalca que no todo malestar es un infarto. Existen dolores torácicos frecuentes de origen benigno. Por ejemplo, si el dolor empeora al mover el torso, girar o presionar el área con el dedo, suele ser de origen muscular o de las costillas. Asimismo, el ardor tras comer que mejora con antiácidos suele relacionarse con reflujo gastroesofágico. Los dolores breves y punzantes que apenas duran segundos rara vez indican un problema cardíaco.
Las crisis de ansiedad también generan opresión y falta de aire, simulando un infarto. Aun así, el doctor Vargas recomienda que la primera vez que se experimentan estos síntomas, se debe acudir a una evaluación médica para descartar riesgos mayores y recibir el diagnóstico adecuado.
Recomendación
— Actuar con rapidezEl infarto es una de las principales causas de mortalidad en el país. El objetivo no es alarmar, sino fomentar la cultura de prevención y respuesta rápida.
Salva tu vidaEl mensaje de los expertos es claro: el mayor error no es acudir a emergencias por una falsa alarma, sino llegar tarde cuando realmente se está sufriendo un infarto. Cada 30 minutos de retraso aumentan el daño irreversible al músculo cardíaco. Ante la duda, busca ayuda médica de inmediato.























