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La Habana. Mariela Castro, hija del expresidente cubano Raúl Castro, rompió el silencio este viernes tras la orden de captura de EE.UU. que califica a su padre como fugitivo de la justicia internacional. Las tensiones entre Cuba y Washington alcanzan niveles críticos tras la grave acusación.
A nadie lo van a secuestrar, sentenció Mariela Castro durante un acto masivo de respaldo al líder cubano, desafiando la política exterior de Estados Unidos. La funcionaria advirtió que su familia y el país están preparados para el combate ante cualquier intento de captura.
La directora del Cenesex aseguró que la cúpula del gobierno cubano permanece alerta y unida, esperando instrucciones ante lo que denominan una ofensiva imperialista. Según sus palabras, el expresidente Raúl Castro mantiene la calma y sostiene su postura histórica de no ser capturado vivo por fuerzas extranjeras.
Aquí estamos listos para resistir al imperialismo, afirmó Mariela Castro, remarcando que la isla posee una larga experiencia en defensa soberana frente a la presión política de la Casa Blanca.
La movilización contó con la presencia de figuras clave del círculo íntimo de la familia Castro, incluyendo a altos mandos militares y enlaces diplomáticos, en una clara señal de desafío ante la creciente presión geopolítica y las sanciones económicas contra la isla.
Miles de manifestantes se congregaron en La Habana para rechazar la imputación judicial de EE.UU., la cual vincula al expresidente con incidentes históricos de 1996 cuando lideraba las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha elevado la retórica contra el gobierno cubano, etiquetando oficialmente a Castro como fugitivo, lo que ha desatado rumores sobre una posible operación de captura similar a la ejecutada en otros países de la región.
Este escenario reaviva las comparaciones con la crisis diplomática que involucra al gobierno venezolano, manteniendo a la comunidad internacional en vilo ante el riesgo de una escalada militar o diplomática sin precedentes entre La Habana y la administración de Donald Trump.























