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La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) emitió una alerta urgente este lunes ante la temporada de huracanes, instando a los países latinoamericanos a no bajar la guardia frente a los ciclones tropicales, ya que incluso una temporada con menos tormentas puede ser devastadora.
“Lo repetiremos una y otra vez: una tormenta basta para destruir comunidades, colapsar servicios públicos y desplazar y poner en peligro a cientos de miles de personas», señaló el director regional adjunto de la IFRC para las Américas, Cristian Torres.
El experto advirtió que la clave para salvar vidas es la preparación ante desastres naturales, exigiendo fortalecer los sistemas de alerta temprana, reducir la vulnerabilidad de las zonas críticas y ejecutar protocolos de emergencia eficaces frente a las amenazas climáticas actuales.
Aunque el pronóstico para el Atlántico sugiere una actividad menor al promedio, la alerta máxima se mantiene para el Pacífico, donde el fenómeno de El Niño podría intensificar la formación de huracanes, según datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Las proyecciones indican un panorama de alta vulnerabilidad: mientras el Atlántico espera hasta 6 huracanes, el Pacífico podría registrar entre 15 y 22 tormentas tropicales, manteniendo el riesgo latente hasta el cierre de la temporada ciclónica el próximo 30 de noviembre.
Ante esta amenaza climática, la IFRC confirmó que ya cuenta con ayuda humanitaria estratégica en Panamá, República Dominicana y otros puntos clave, lista para atender de inmediato a 60.000 personas en caso de una emergencia por desastre natural.
Las reservas incluyen kits esenciales de higiene, equipos de purificación de agua, herramientas de reconstrucción y suministros básicos para garantizar la supervivencia y asistencia rápida en las comunidades más expuestas a los efectos del cambio climático.
“El preposicionamiento de ayuda humanitaria, los simulacros y los protocolos de acción anticipatoria permiten proteger vidas, reducir pérdidas económicas y acelerar la recuperación tras el desastre”, explicó el director regional de la IFRC.
La organización hizo un llamado internacional urgente a los gobiernos para adoptar medidas de protección y resiliencia comunitaria, incluyendo el respaldo al tratado de la ONU para la protección de personas desplazadas por desastres, una herramienta vital para enfrentar la crisis climática actual.























