Un fenómeno imparable está transformando la biodiversidad de nuestro planeta y también se siente en nuestra isla.
Incapaces de competir ante la invasión de especies exóticas, muchas plantas y animales locales que por años formaron parte de nuestro ecosistema están desapareciendo o bajo amenaza, al no tener depredadores naturales que frenen su expansión descontrolada.
El impacto es tan masivo que la mayoría de los esfuerzos de conservación a nivel mundial se enfocan en erradicar especies invasoras, aunque con poco éxito frente a la velocidad con la que estas nuevas especies conquistan espacios nativos.
Impulsadas por el comercio internacional, el turismo masivo y la globalización, especies antes desconocidas desplazan hoy a la flora y fauna endémica que mantenían el equilibrio ambiental de nuestras regiones.
La lucha contra esta invasión biológica ha sido cuesta arriba, ya que los nuevos intrusos son cada vez más resistentes. Pese a los constantes fracasos en su control, la defensa de nuestras especies nativas sigue siendo un tema de urgencia nacional y preocupación ecológica.
Sin embargo, hace más de dos décadas, Mark Davis, un reconocido ecólogo de la universidad Macalester, propuso un cambio de paradigma: dejar de etiquetar automáticamente a lo nativo como bueno y a lo foráneo como malo. Sugirió evaluar la gestión ambiental según el impacto y la utilidad de la especie, más allá de su origen geográfico.
En su momento, su postura fue rechazada por la comunidad científica, que defiende la idea de que alteraciones drásticas en la flora y fauna destruyen estructuras naturales desarrolladas durante siglos. El debate sobre qué especies debemos proteger realmente sigue dividiendo a los expertos.
Esta controversia es similar a lo que ocurre en nuestra economía local con los productos importados. Muchas veces lamentamos que la producción dominicana sea desplazada por la competencia extranjera y pedimos protección, pero otros sugieren que es momento de adaptarnos y buscar competitividad, basándonos en la eficiencia y costos antes que en la procedencia.






















