La ciberdelincuencia no da tregua a las empresas en República Dominicana y el resto de Centroamérica. Durante 2025, la región acumuló más de 15.7 millones de ataques de malware y cerca de 24,100 intentos de ransomware, una cifra alarmante que pone bajo máxima presión a las organizaciones locales que luchan por proteger sus operaciones en un entorno digital cada vez más hostil.
Según datos de Kaspersky, el panorama es crítico: Panamá lideró los ataques de malware con 4 millones de incidentes, seguido por Guatemala (3.45 millones), Costa Rica (3.4 millones), República Dominicana (3.3 millones) y El Salvador (1.6 millones). En cuanto al peligroso ransomware, Panamá registró 12,665 casos, seguido por El Salvador con 5,860, República Dominicana con 3,094, Guatemala con 1,331 y Costa Rica con 1,144. Estas cifras no son solo números, representan una amenaza real para la estabilidad económica y la confianza digital en el país.
La preocupación crece, ya que cada intento de ataque puede derivar en la paralización total de sistemas, robo de información confidencial, pérdida de acceso a datos críticos y retrasos devastadores en la atención al cliente. En un mercado altamente competitivo, cualquier fallo de seguridad se traduce inmediatamente en pérdidas operativas y financieras.
Hoy, el desafío es mucho más que tecnológico. Las empresas dominicanas dependen totalmente de plataformas digitales para vender, procesar trámites y conectar sus áreas de negocio. Por ello, la ciberseguridad ha dejado de ser una opción defensiva para convertirse en el pilar fundamental que sostiene la continuidad operativa del negocio frente a los cibercriminales.
“Estas cifras confirman que las organizaciones deben estar listas para operar bajo un asedio constante. La prioridad ya no debe ser solo reaccionar tras el desastre, sino contar con visibilidad total, detección temprana y una capacidad de respuesta ágil para evitar que una intrusión se transforme en una crisis corporativa”, asegura Daniela Álvarez de Lugo, Gerente General para NOLA en Kaspersky.
La clave para las organizaciones que utilizan soluciones de Kaspersky en la región es la proactividad. En el entorno empresarial actual, no basta con bloquear amenazas; lo que marca la diferencia es la capacidad de anticipación y el control total sobre la infraestructura digital, permitiendo que el negocio siga funcionando incluso bajo ataque.
Las empresas que han priorizado la ciberseguridad destacan que pasar de una lógica reactiva a una preventiva les ha permitido detectar anomalías en tiempo real. Ya sea gestionando archivos de clientes o administrando miles de usuarios, la capacidad de detectar un ataque antes de que escale es lo que hoy protege la reputación y los activos de las compañías en República Dominicana.
Otro factor decisivo es la centralización. La posibilidad de gestionar la seguridad desde una única plataforma y aplicar políticas consistentes permite a las empresas tomar decisiones basadas en datos reales, fortaleciendo sus controles internos y operando con la tranquilidad necesaria en un mundo donde las ciberamenazas evolucionan cada segundo.
Ante este escenario, los expertos de Kaspersky recomiendan a las empresas en República Dominicana:
• Implementar una estrategia basada en visibilidad y respuesta rápida. Es vital superar la protección básica y utilizar herramientas capaces de correlacionar eventos sospechosos. El portafolio Kaspersky Next es clave para integrar prevención y respuesta, reduciendo drásticamente el tiempo de reacción ante amenazas avanzadas.
• Integrar inteligencia de amenazas en la estrategia digital. Conocer las tácticas de los atacantes permite blindar los puntos vulnerables antes de que el incidente ocurra. La inteligencia de amenazas ayuda a priorizar riesgos y a entender con precisión qué ataques acechan específicamente al sector empresarial local.
• Minimizar la superficie de ataque con una gestión inteligente de activos. Mantener sistemas actualizados, controlar estrictamente los privilegios de usuario y supervisar aplicaciones expuestas a Internet son medidas críticas para cerrar las puertas a los cibercriminales.
• Diseñar un plan de respuesta a crisis efectivo. Contar con procedimientos claros, realizar simulacros frecuentes y mantener respaldos inalterables son pasos obligatorios para mitigar el impacto de un ataque de ransomware y asegurar que el negocio nunca se detenga, sin importar la magnitud de la amenaza.























