Nueva York.- El alcalde de Newark, New Jersey, Ras Baraka, impuso un toque de queda urgente tras registrarse violentos disturbios frente al centro de detención de inmigrantes Delaney Hall. La medida responde a los constantes enfrentamientos entre manifestantes y agentes de Inmigración (ICE) que mantienen la zona en tensión.
Para salvaguardar a la comunidad, se ha establecido un toque de queda obligatorio en un radio de media milla alrededor del centro, con efecto inmediato, informó el edil. La restricción de movimiento estará vigente todas las noches, de 9:00 p.m. a 6:00 a.m., hasta que las autoridades consideren que la situación está bajo control.
El acceso a la avenida del centro de detención quedó restringido: el paso peatonal está prohibido y solo se permitirá el tránsito de vehículos oficiales. Quienes ignoren esta disposición enfrentarán medidas legales severas, advirtieron las autoridades locales, iniciando con advertencias y procediendo con citaciones o arrestos si se mantiene el desacato.
La crisis migratoria se ha intensificado debido a que gran parte de los 300 detenidos iniciaron una huelga de hambre para denunciar condiciones inhumanas en el recinto. La situación ha escalado a niveles críticos, obligando a la intervención policial ante la incautación de armas a varios de los implicados en las revueltas.
Durante la jornada del sábado se vivieron momentos de alta tensión entre activistas que rechazan las políticas migratorias de Donald Trump, grupos que respaldan al ICE y las fuerzas del orden. Ante la gravedad de los hechos, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, ordenó el despliegue de la policía estatal y habilitó un perímetro protegido para las manifestaciones tras los recientes arrestos.























