Giuseppe y Norma (nombres ficticios) son una pareja que salió agotada del Centro de Cedulación para Extranjeros, ubicado en la avenida Buenaventura Freites, tras una larga travesía para intentar renovar su documento de identidad en República Dominicana.
La principal queja de Giuseppe, quien viajó desde Boca Chica, es que tras esperar cerca de una hora, su situación quedó en el limbo legal.
«Lo peor de todo es que, al finalizar el proceso, solo te entregan un papel. Tengo que regresar otra vez a buscar la cédula física», reclamó molesto.
En lugar del documento oficial, los usuarios reciben una certificación provisional, debiendo esperar un aviso posterior para retirar el plástico definitivo. Este protocolo genera incertidumbre entre los residentes extranjeros.
«¿El costo y el desgaste de volver a viajar quién lo cubre?», cuestionó Giuseppe, enfatizando que el proceso actual se percibe como más costoso y dilatado que en años anteriores.
Para la pareja, la experiencia resultó frustrante, sobre todo al contrastarla con la rapidez de los trámites que gestionaron previamente en la Dirección General de Migración.
- El tiempo de espera para este servicio es irregular, rondando entre una hora y hora y media en promedio.
Por otro lado, Esther Mejía, psicóloga del Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI), ofrece una visión distinta. Ella acompaña a jóvenes beneficiados por la sentencia TC/0168/13 y califica la atención como excelente y orientadora.
Durante la jornada, Mejía acompañaba a siete descendientes de migrantes que lograron completar su trámite y obtener la certificación en un tiempo razonable.
El proceso bajo la lupa
El equipo de Diario Libre realizó una observación directa a las 10:20 de la mañana. Aunque la sede parecía calmada desde el exterior, la alta afluencia de vehículos en el parqueo revelaba la saturación del sistema.
El aforo permitido en la sede está limitado a 75 personas, una restricción claramente visible en los letreros de la entrada.
Al ingresar a las 10:38 de la mañana, el área de Extranjería lucía una ocupación de entre 20 y 30 personas. El ambiente era un reflejo de la diversidad migratoria del país, con una fuerte presencia de ciudadanos asiáticos y haitianos.
Las estadísticas oficiales del portal de Transparencia de la Dirección General de Migración (DGM) confirman el volumen del trabajo: se han emitido 241,720 residencias en los últimos ocho años.
De este total, el 79.7 % corresponde a residencias temporales, el 17.3 % a permanentes y apenas un 3 % a residencias definitivas.
- Las comunidades con mayor volumen de solicitudes son Haití, Venezuela, China, Estados Unidos y España.
Durante la cobertura, se constató que el personal atiende con celeridad dentro de sus posibilidades, aunque la percepción de los usuarios sobre la burocracia varía drásticamente. Mientras algunos son atendidos en poco más de una hora, otros reportan esperas de hasta tres horas para completar sus gestiones.
El incremento en la demanda se debe en parte a que la JCE mantiene su programa de renovación masiva de cédulas, sumado a la atención regular de extranjeros, lo que provoca que los centros operen a su máxima capacidad, tal como confirmaron empleados de la institución.
Datos clave sobre la cedulación de extranjeros
Los Centros de Cedulación para Extranjeros Residentes gestionan inscripciones, renovaciones y duplicados en puntos estratégicos como el Distrito Nacional, Santiago y Bávaro.
Las tarifas vigentes son un punto sensible: las inscripciones y renovaciones temporales cuestan 5,000 pesos, mientras que la residencia permanente puede alcanzar hasta los 11,000 pesos. Los residentes por inversión enfrentan costos que llegan hasta los 15,000 pesos, sumado a recargos por mora que complican la regularización de aquellos que exceden los plazos legales.























