La banca dominicana mantiene una reputación sólida y de alta confianza, impulsada por la estabilidad del sistema financiero y el talento local; sin embargo, enfrenta dos desafíos críticos para su liderazgo: la inclusión financiera y la ciberseguridad.
Este análisis fue revelado por Sebastián Cebrián, director de la firma Villafañe, al presentar el informe La Reputación Bancaria en República Dominicana, una radiografía estratégica que mide el impacto del sector ante los principales stakeholders del país.
Cebrián destacó que los dominicanos esperan que las entidades bancarias sean los principales motores de la transformación digital y piezas clave para fortalecer la Marca País a nivel internacional.
El estudio, realizado por la consultora Villafañe junto a la investigadora Venka, analizó por primera vez la percepción de la banca dominicana desde tres frentes: directivos, expertos y el público general.
El ministro de Administración Pública, Sigmund Freund, resaltó durante el evento que la reputación de la banca es un indicador estratégico de la estabilidad económica y el bienestar social de la República Dominicana.
Este informe funciona como un termómetro clave para identificar los esfuerzos necesarios y asegurar que el crecimiento económico del país camine de la mano con la credibilidad y la equidad social, puntualizó Freund.
Una conclusión fundamental es que la banca dominicana goza de un alto prestigio entre quienes conocen a fondo el sector financiero local.
Mientras que directivos y expertos califican al sector con notas de 8.25 y 8.00 respectivamente, la población general otorga un 6.95, revelando una brecha significativa entre el conocimiento técnico y la realidad social.
Los expertos sitúan a la banca como el segundo motor económico de República Dominicana, superada solo por el turismo. No obstante, el público general aún la ubica por debajo de sectores como la construcción, la industria y la agropecuaria en su percepción de impacto social.
En términos de inclusión, los líderes bancarios apuestan por la bancarización y educación financiera como soluciones. Por su parte, la sociedad demanda mayor apoyo crediticio para las Pymes dominicanas y programas educativos que faciliten el manejo de sus finanzas personales.
La ciberseguridad es la gran preocupación del momento. El estudio revela que uno de cada cinco dominicanos ha sufrido ataques cibernéticos en sus servicios bancarios, registrando un nivel de alerta de 8.70 sobre 10 ante posibles fraudes digitales, lo que obliga al sector a blindar sus plataformas ante la creciente digitalización.























