Las legendarias batallas entre República Dominicana y Puerto Rico en el tabloncillo caribeño tuvieron en José -Piculín- Ortiz a un gigante histórico que marcó a toda una generación.
Piculín no solo fue un referente para los jóvenes basquetbolistas boricuas, sino también un ídolo y fuente de inspiración para muchos dominicanos que crecieron admirando su talento sin igual.
Esos épicos enfrentamientos entre dominicanos y boricuas en las décadas de los 80 y 90 se remontan a sus duelos en categorías menores desde los años 70. Ahí, Piculín empezó a construir la leyenda que dominó el baloncesto caribeño y mundial.
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Enfrentar a Piculín era el reto máximo para cualquier pívot dominicano; una rivalidad intensa en la cancha que, con el tiempo, se transformó en una hermandad basada en el respeto mutuo.
Glorias del baloncesto dominicano que compartieron cancha con el astro puertorriqueño lo despiden hoy con emotividad, recordando los duelos que paralizaron a toda una región.
Grillo Vargas
Uno de sus rivales más respetados fue José -Grillo- Vargas, quien recuerda la magnitud de Piculín desde sus inicios en las categorías formativas.

“Con Piculín aprendí lo que era defender con orgullo la camiseta de mi país. Verlo como abanderado de Puerto Rico en unos Juegos Olímpicos me inspiró a luchar por alcanzar esa meta también por República Dominicana”, confesó Grillo Vargas.
“Su figura fue un símbolo del orgullo latinoamericano para todos nosotros”, añadió.
Boyón Domínguez
José -Boyón- Domínguez lo recuerda como el jugador más dominante e imparable en la pintura cuando la selección dominicana se medía ante el poderío boricua.

“Eran partidos de máxima exigencia donde nuestros hombres grandes debían emplearse a fondo para frenar a una bestia del tabloncillo como Piculín”, señala Boyón.
“Sin miedo a equivocarme, es el mejor jugador en la historia del baloncesto puertorriqueño”, asegura.
Evaristo Pérez
Evaristo -Felo- Pérez describe que forjó una amistad entrañable con Piculín desde 1979, cuando ambos compartieron equipo en San Germán, Puerto Rico.

Más allá de la alta competencia, Evaristo destaca que Piculín siempre tenía un detalle de hermandad en cada reencuentro. “La última vez que nos vimos, nos dimos un fuerte abrazo que guardaré para siempre”.
“Nuestra amistad fue siempre pura, sincera y llena de respeto”.
Maíta Mercedes
José -Maíta- Mercedes destaca el impacto monumental que Ortiz tuvo al elevar el nivel competitivo de todos los torneos regionales y continentales.

“Fue una figura que marcó un antes y un después en el baloncesto boricua. Preparar el plan de juego para intentar detenerlo era el principal desafío para ganarle a Puerto Rico”, expresó Maíta Mercedes.
“Fue un jugador de élite, una figura clave para el baloncesto internacional”, recalca.
Tito Horford
Tito Horford, quien enfrentó a Piculín en múltiples escenarios, incluyendo categorías juveniles y el sueño de la NBA, lo define como un verdadero mito del deporte.

“La partida de Piculín nos llena de mucha tristeza, es una pérdida irreparable para el deporte”, indica Horford.
“Para nosotros, él fue y será siempre un ícono indiscutible del baloncesto de alto nivel”, concluye.























