Jalen Brunson, Josh Hart y los New York Knicks están de regreso en las finales de la Conferencia Este, igualando el récord de la postemporada de la NBA con 25 triples ante una marea de fanáticos que convirtieron el estadio en una extensión del Madison Square Garden, aplastando a los Philadelphia 76ers 144-114 este domingo para barrer la serie de segunda ronda con autoridad.
Deuce McBride, quien tomó el puesto del lesionado OG Anunoby, se encendió desde el perímetro y encestó siete triples, incluyendo cuatro de cuatro en un primer cuarto histórico donde los Knicks implantaron un récord de 11 bombazos, terminando con 25 puntos. Brunson aportó 22 tantos, mientras que Hart y Karl-Anthony Towns sumaron 17 cada uno en otra exhibición ofensiva que pone a los Knicks como el equipo a vencer.
El margen de victoria de los Knicks, de 19.4 puntos por partido, es el más dominante tras dos rondas desde que los playoffs se ampliaron a 16 equipos en 1984.
“Simplemente estamos muy concentrados en el momento”, dijo Towns tras la barrida.
Los Knicks avanzan por segunda temporada consecutiva a las finales del Este y esperan rival de la serie entre Cleveland y Detroit, la cual dominan los Pistons 2-1.
Tras romper el año pasado una sequía de 25 años sin llegar a esta instancia, la gerencia decidió apostar por un cambio de mando. El entrenador Mike Brown ha inyectado una filosofía ganadora, logrando siete victorias consecutivas en postemporada, una racha que empezó desde los últimos tres duelos ante Atlanta y que hoy tiene a Nueva York soñando con el anillo. Historias relacionadas
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“Nuestros muchachos llevaron el juego a otro nivel, enfocados en los detalles y con un esfuerzo sobrehumano”, declaró Brown. “Esa energía es la clave del baloncesto de alto nivel que estamos desplegando”.
Los Knicks jugaron como dueños de casa en Filadelfia
La fanaticada de los Knicks volvió a hacer de las suyas, comprando miles de entradas en la casa de los Sixers y tiñendo el estadio de azul y naranja. Afuera, levantaban escobas simbolizando la barrida; adentro, silenciaron a la hinchada local que no tuvo más remedio que ver cómo su equipo era humillado hasta el pitazo final.
La directiva de los 76ers fracasó en su intento de evitar que los neoyorquinos tomaran su estadio, tal como sus jugadores fracasaron en frenar la lluvia de triples de los visitantes.
Desde el salto inicial, el partido fue una paliza. Los Knicks impusieron un ritmo frenético y, con el grito de “¡Deuuuce!” bajando desde las gradas, McBride encestó cuatro triples consecutivos para poner el marcador 20-6, dejando a Filadelfia sin respuestas.
Nueva York encestó 18 triples en la primera mitad, sumando 54 puntos desde la larga distancia, lo que les permitió irse al descanso con una ventaja aplastante de 81-57. Esta victoria representa la primera barrida de los Knicks en una serie al mejor de siete desde 1999.
La segunda parte fue un trámite para los Knicks, mientras los Sixers se despiden de una temporada que prometía mucho tras su épica remontada ante Boston en la primera ronda.
“La diferencia de energía entre ambos equipos fue abismal”, reconoció el coach Nick Nurse tras la debacle.
Joel Embiid cerró su año con 24 puntos y Tyrese Maxey con 17, pero los Sixers siguen estancados en su incapacidad de avanzar de segunda ronda desde 2001.
“Empecé este año con dudas por mi rodilla, pero logramos superar ese obstáculo. Siento que estamos en buena posición pese al resultado”, comentó Embiid tras la eliminación.
Karl-Anthony Towns destacó con 10 asistencias y Josh Hart cerró su show lanzando su camiseta a una seguidora tras sus cuatro triples. “Mi muñeca recordó cómo hacer daño desde afuera”, dijo Hart con confianza.
Para cerrar la herida de los Sixers, el toque de sal fue irónico: dos piezas clave del Draft de Filadelfia de 2018, Mikal Bridges y Landry Shamet, fueron los verdugos que terminaron de sentenciar a los de casa vistiendo el uniforme de los Knicks.























