El legado eterno de José Francisco Peña Gómez sigue vivo en el corazón del pueblo dominicano.
Bajo el sol de la mañana, el cementerio Cristo Redentor se llenó de flores blancas para conmemorar los 28 años de la partida física de Peña Gómez, el líder de masas más grande en la historia del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Este 10 de mayo, la nación recuerda al hombre que transformó la política dominicana.
Seguidores y dirigentes de diversas corrientes políticas se dieron cita para honrar la memoria y la trayectoria del líder que cambió el destino del país.
Con pancartas, banderas y retratos, los asistentes recordaron la figura icónica de quien fuera la voz de los humildes.
«Peña se recuerda con devoción y un dolor que no cesa. Su ejemplo de conducta política es una guía obligatoria para las nuevas generaciones», expresó el dirigente Fiquito Vásquez durante el acto conmemorativo.
Vásquez resaltó que el ideario de Peña Gómez sigue siendo el faro para la juventud dominicana.
«La juventud debe ver en Peña Gómez la superación total. La pobreza nunca fue un freno para su brillantez; fue un hombre de origen humilde que conquistó el respeto no solo en República Dominicana, sino a nivel internacional», afirmó el político.
Por su parte, Rafael Gamundi Cordero, del Partido Revolucionario Social Demócrata (PRSD), definió a Peña Gómez como un gigante de la ética.
«José Francisco Peña Gómez fue el líder más trascendental de nuestra historia, un hombre inquebrantable y forjado en valores», señaló.
Su partida
El líder dominicano falleció a los 61 años, víctima de un cáncer de páncreas que enfrentó con valentía desde 1994.
Su muerte sacudió al país, ocurriendo apenas seis días antes de las elecciones municipales, donde era el favorito indiscutible para ganar la alcaldía del Distrito Nacional.
El adiós multitudinario que recibió Peña Gómez confirmó el cariño de un pueblo que todavía hoy llora la partida de uno de sus hijos más ilustres.
Historia de un grande
José Francisco Antonio Peña Gómez nació el 6 de marzo de 1937.
Su vocación de servicio comenzó en las aulas, destacándose como un apasionado maestro de alfabetización.
Su labor educativa dejó huellas en Mao, San Cristóbal, Yaguate y el Instituto Preparatorio de Menores, siempre comprometido con la educación del pueblo.
Antes de convertirse en el líder político histórico, fue una voz reconocida en la radiodifusión nacional como narrador deportivo en La Voz Dominicana, entre 1960 y 1961.























