Para el exministro de Hacienda, Magín Díaz, las medidas del gobierno para mitigar el impacto de la crisis en Medio Oriente en la República Dominicana tienen un límite y advierte que “todos vamos a tener que pagar el precio de esta crisis” de una forma u otra.
Durante el programa Hoy Mismo, explicó que la magnitud del choque externo es una de las mayores amenazas para el mercado de combustibles, generando gran incertidumbre sobre cuánto durará esta crisis y cómo afectará el bolsillo de los dominicanos.
“Esto se va a sentir. El gobierno puede mitigar, especialmente para la población más vulnerable, pero la crisis tiene un costo real y todos vamos a tener que asumir parte de ese impacto financiero”, advirtió.
Por su parte, el economista Haivanjoe NG señaló que la economía dominicana enfrenta un escenario de crisis fuera del presupuesto nacional para el cual el país no está preparado, sugiriendo que el costo final recaerá gradualmente sobre los hogares dominicanos.
“El presupuesto se calculó con un petróleo a 48 dólares. Aunque el gobierno ajustó la proyección a 80 dólares, eso fue solo un diagnóstico y no se tomaron medidas presupuestarias reales. Mientras el conflicto en Medio Oriente siga presionando los precios del crudo, la volatilidad golpeará directamente la economía nacional”, aseguró.
Como resultado, advirtió que el país seguirá sufriendo combustibles caros, alzas en el costo del transporte, presión inflacionaria en los alimentos y un marcado deterioro del poder adquisitivo de las familias.
En la misma línea, el economista Daniel Toribio indicó que el congelamiento de precios, la reducción de impuestos o los subsidios al transporte tienen un costo fiscal que, a largo plazo, el país terminará pagando.
“Sin reglas claras, los subsidios se financian con más deuda pública o menos inversión social. El gobierno debe transparentar la fórmula de los combustibles, focalizar subsidios en los sectores más necesitados y recortar gastos innecesarios, pero siempre con total transparencia”, manifestó.
A su juicio, el debate no debe centrarse en si habrá un costo, sino en quién lo pagará y qué tan transparente será la gestión de estos fondos públicos.
¿De dónde saldrá el dinero para enfrentar la crisis?
Magín Díaz respondió que las opciones son aumentar el déficit fiscal, como ocurrió en el 2008, o realizar una reasignación del gasto público para priorizar a los sectores más vulnerables y evitar que la inflación destruya la capacidad de consumo de la clase trabajadora.
Mientras tanto, la estrategia oficial se centra en la gestión de subsidios para navegar el complejo escenario económico actual.























