Buenos Aires.- El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sigue dando de qué hablar y este martes vuelve a encenderse con el testimonio clave de los peritos forenses que analizaron el cuerpo del Diez tras su partida el 25 de noviembre de 2020.
La autopsia inicial, realizada por una junta médica, confirmó que el astro mundial falleció a causa de un edema agudo de pulmón, producto de una insuficiencia cardíaca crónica que se agravó drásticamente.
Seis expertos de alto nivel, entre ellos Federico Corasanitti, Carlos Casinelli, Silvana De Piero, María Agustina Vayo, Ezequiel Ventossi y Sebastián Zabala, se presentarán en la séptima audiencia del proceso judicial que busca esclarecer la responsabilidad de siete profesionales de la salud involucrados en el caso.
En instancias anteriores del proceso, se revelaron detalles estremecedores sobre el estado de salud de la leyenda del fútbol, confirmando daños severos en sus órganos vitales como el hígado, los riñones, los pulmones y el corazón.
Vale recordar que Ventosi, perito toxicológico, ratificó que en los análisis realizados no se halló rastro de drogas ni alcohol en la sangre del ídolo, descartando sustancias prohibidas más allá de los fármacos que le habían sido recetados.
La jornada de este martes promete más tensión tras el impacto que causó la última sesión, donde Carlos Díaz, el psicólogo de Maradona e imputado en la causa, rompió el silencio.
Durante un testimonio que paralizó a la audiencia, Díaz aseguró que el Pelusa padecía un trastorno bipolar y defendió su labor profesional ante las fuertes críticas sobre el seguimiento que le brindaba al paciente.
Leopoldo Luque, neurocirujano y médico personal de Maradona, también se puso bajo la lupa el pasado jueves para defenderse de las acusaciones por supuesta negligencia en el cuidado domiciliario, el punto más polémico de este histórico juicio.
El médico insistió ante el tribunal que el plan acordado con la familia era un tratamiento de rehabilitación en casa y no una internación domiciliaria con cuidados intensivos, justificando así la ausencia de equipos médicos complejos en la residencia donde ocurrió el trágico desenlace.























