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La deforestación en selvas tropicales cayó un 36 % en 2025 tras los niveles críticos de 2024, gracias a las políticas de protección en Brasil, según el informe de Global Forest Watch (GFW). Pese a esta mejora, la crisis climática y los incendios forestales siguen representando un peligro inminente para los pulmones del planeta.
Aunque el descenso es positivo, advierte Elizabeth Goldman, directora de GFW, la humanidad todavía no logra cumplir la meta de detener la pérdida de bosques para 2030, compromiso firmado por más de 140 países en la Declaración de Glasgow.
En la actualidad, la tasa de destrucción sigue un 70 % por encima del ritmo necesario para cumplir los objetivos ambientales globales, alerta Goldman.
Durante 2025 se perdieron 4,3 millones de hectáreas de bosque primario, cifra equivalente a 11 campos de fútbol cada minuto. Brasil encabeza la lista con 1,6 millones de hectáreas afectadas, seguido por Bolivia y la República Democrática del Congo (RDC).
La expansión agrícola sigue siendo el principal motor de la deforestación, mientras que los incendios forestales se han consolidado como una amenaza global imparable.
Los ecosistemas boscosos son cada vez más vulnerables ante el cambio climático, intensificado por la alta demanda de alimentos, combustible y materias primas, explica la experta.
Brasil lidera la recuperación
A pesar de sus cifras, Brasil ha sido el motor de la mejora global al reducir un 41 % la pérdida de bosque primario no relacionada con incendios, logrando su mínimo histórico en los registros oficiales.
Este avance se atribuye al giro en las políticas medioambientales bajo la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha reforzado el plan federal contra la tala ilegal y ha endurecido las sanciones por crímenes contra la naturaleza, detalla el WRI.
Por otro lado, países como Bolivia, RDC, Perú, Laos y Madagascar mantienen niveles preocupantes de deforestación debido a una mezcla de minería, conflictos armados y alta dependencia de recursos forestales.
Bolivia es un caso crítico, registrando su segunda peor cifra histórica, superando incluso a la RDC, a pesar de que esta última posee una mayor extensión de selva virgen.
Sarah Carter, investigadora de GFW, destaca que la pérdida de masa forestal a nivel mundial cayó un 14 % en 2025. Sin embargo, el fuego se ha convertido en el protagonista silencioso de la desaparición de ecosistemas.
Los incendios forestales son cada vez más intensos y frecuentes, impidiendo la regeneración natural de los bosques. Según Carter, fortalecer la resiliencia forestal frente a un clima extremo es vital para garantizar la supervivencia del planeta.























