Google ha cedido ante el Pentágono para implementar su inteligencia artificial (IA) en operaciones militares, una polémica decisión que estalla solo un día después de que más de 600 empleados exigieran a la cúpula directiva cancelar estos contratos bélicos.
Según reporta The Wall Street Journal, el gigante tecnológico ha dado luz verde al Departamento de Defensa de EE. UU. para usar su tecnología bajo secreto, aunque incluyó cláusulas para evitar que su IA sea utilizada en vigilancia masiva o en el desarrollo de armas autónomas letales.
El pasado lunes, cientos de trabajadores firmaron una misiva enviada al CEO Sundar Pichai para frenar cualquier colaboración clasificada con el Ejército.
«Queremos que la IA sea para el bien de la humanidad y no para fines dañinos o inhumanos», expresaron los empleados en el documento filtrado a The Washington Post.
Cabe recordar que el Pentágono rompió vínculos con Anthropic al intentar esta compañía imponer restricciones contra la vigilancia masiva o el uso de armas autónomas.
Tras este revés, OpenAI, los creadores de ChatGPT, formalizaron una alianza estratégica con el Departamento de Defensa.
Los modelos de IA han estado en el centro de la controversia por su despliegue en conflictos globales y operaciones de inteligencia internacional.
Google vuelve a estar en el ojo del huracán, recordando el precedente de 2018 cuando tuvo que abandonar el Proyecto Maven tras una masiva protesta interna de sus ingenieros.























