República Dominicana, con su clima, biodiversidad, playas paradisíacas y la calidez de su gente, se consolida como el destino top del Caribe. La demanda de alojamientos ha disparado una oportunidad de oro para generar ingresos mediante el alquiler de rentas cortas, un modelo de negocio que no deja de crecer en el país.
Actualmente, en la media isla existen cerca de 45,613 alojamientos registrados en plataformas como Airbnb, de los cuales unos 31,800 se mantienen activos, según los datos de inteligencia de Airbtics.
Mapa de Airbtics con la cantidad de alojamientos de renta corta activos en Airbnb en República Dominicana.
Mientras en el mundo se debate si este negocio afecta la vivienda local, en República Dominicana el panorama es distinto: el 40 % de las reservas son realizadas por turistas locales, consolidando al turismo doméstico como un pilar fundamental del sector.
Punta Cana, La Romana, Juan Dolio, Puerto Plata y Las Terrenas se posicionaron en 2024 como los destinos favoritos de los usuarios en Airbnb, encabezando las listas de deseos para vacacionar.
Aunque esas zonas brillan, las estadísticas revelan que es la capital dominicana la que concentra la mayor oferta de hospedajes.
El informe Resultados Turismo Dominicano 2024 confirma que el Gran Santo Domingo lideró en 2022 con 10,613 hospedajes en plataformas digitales, representando el 26.9 % de toda la oferta nacional.
Sin embargo, la tasa de ocupación promedio de este tipo de inmuebles se situó en un 24.9 % durante ese periodo.
Los apartamentos y condominios son los reyes del mercado, siendo las unidades de una sola habitación las más buscadas y ofertadas por los propietarios.
Tipos de propiedades que más se alquilan a corto plazo.
Distribución de habitaciones más ofertadas para renta corta.
El estudio de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) destaca que en 2022 los alojamientos de renta corta representaron el 57.6 % de la oferta habitacional del país.
Este sector no solo es un imán para la Inversión Extranjera Directa, sino que se ha convertido en el principal competidor de la industria hotelera tradicional, señala la investigación de Analytica.
Boom inmobiliario
Entre 2018 y 2022, el crecimiento de esta tendencia turística fue imparable, aunque con cambios significativos según la provincia.
Mientras en 2018 Puerto Plata lideraba con el 25 % de las habitaciones, para 2022 el mapa cambió: Puerto Plata mantuvo el liderazgo con 19 %, seguido de La Altagracia con 15 %, Santo Domingo con 13 %, el Distrito Nacional con 10 % y Santiago con 9 %.
Distribución propiedades activas en Airbnb y afines
El crecimiento anual promedio de estas habitaciones fue de un 22.5 %, con Santo Domingo a la cabeza como la provincia con mayor expansión de nuevas unidades.
Provincias como Santiago Rodríguez, San Juan y Duarte también mostraron un ritmo acelerado, aunque con volúmenes de oferta más reducidos.
Este dinamismo es una excelente noticia para el sector, pero ha encendido las alarmas en la hotelería tradicional, que demanda una ley que garantice reglas de juego claras, seguridad y una competencia justa para todos.
Regulación pendiente
El ministro de Turismo, David Collado, ha reiterado que el gobierno trabaja en una normativa para las plataformas de renta corta, buscando un equilibrio con el sector hotelero.
Durante FITUR 2024, Collado anunció avances significativos en un acuerdo consensuado con el sector privado, aunque los detalles finales siguen en proceso de revisión.
El tema fiscal también ha sido protagonista. El decreto 30-25, que buscaba aplicar el ITBIS a plataformas extranjeras, fue derogado tras su publicación, manteniendo el estatus de la normativa en pausa.
Recientemente, el proyecto de ley que crea la Superintendencia de Condominios, propuesto por el diputado Tobías Crespo, se perfila como una vía indirecta para regular la actividad en edificios residenciales.
Esta ley buscaría instaurar un registro obligatorio y estándares de supervisión estatal para este tipo de alquileres, buscando poner orden en el sector.
Mientras tanto, en muchos residenciales del país ya es común ver letreros de prohibición, reflejando el conflicto entre vecinos y propietarios que optan por esta modalidad.
La ausencia de un marco legal estricto ha sido, curiosamente, un punto a favor para muchos inversionistas. Consultores y abogados siguen vendiendo esta libertad como el gran gancho para quienes buscan rentabilidad rápida en el mercado inmobiliario dominicano.
SEPA MÁS
Negocio altamente rentable
La rentabilidad es el motor de esta tendencia. Según Airbtics, un anfitrión en República Dominicana puede ganar un promedio de 91 dólares por noche. Con una gestión eficiente, un propietario puede generar alrededor de 14,667 dólares anuales, consolidando este modelo como una mina de oro para quienes aprovechan el potencial turístico del país.























