Comunitarios y organizaciones del Gran Santo Domingo exigen al presidente Luis Abinader frenar la construcción del vertedero en La Cuaba, aplicando el mismo criterio de protección ambiental que utilizó para detener el proyecto minero Romero en San Juan.
A través de un comunicado, la Asociación de Comités de Amas de Casas del Distrito Nacional y Santo Domingo respaldó la decisión del mandatario sobre San Juan y pidió coherencia con la Ley 64-00 para proteger La Cuaba de la planta de desechos que los habitantes denuncian como un foco de contaminación.
Creemos que ésa misma decisión de respeto al medio ambiente debe aplicarse para evitar el vertedero en el distrito municipal La Cuaba, precisaron los dirigentes sociales.
Las entidades mantienen su respaldo a la Junta de Desarrollo de La Cuaba, que lleva cinco meses en pie de lucha contra la instalación de esta planta en el paraje El Aguacate, una zona de alto valor ecológico y con una extensión de 1,500 tareas.
La Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco, el Instituto de Resolución Alternativa de Conflictos y otros frentes comunitarios ratificaron su apoyo a La Cuaba, advirtiendo que el proyecto amenaza la calidad de vida de los 4 millones de ciudadanos que residen en el Gran Santo Domingo.
Los manifestantes denunciaron que el Ministerio de Medio Ambiente y el Poder Ejecutivo estarían ignorando los mandatos constitucionales que garantizan un entorno sano.
Exigimos la paralización inmediata de las obras en La Cuaba, ya que el Estado estaría violando la Constitución de la República al imponer este vertedero, finaliza el documento.
Este martes, La Cuaba paralizó sus actividades comerciales, el transporte y la docencia en una huelga general que reclama la atención urgente de las autoridades.
Además, los residentes mantienen un campamento permanente frente a los terrenos del proyecto, intensificando las protestas ante la entrada de maquinarias pesadas en la zona.
La férrea oposición de los comunitarios se basa en el impacto negativo que tendría el vertedero sobre el auge ecoturístico, la flora y los ríos que dan vida a esta importante demarcación del Gran Santo Domingo.























