Las puertas del Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombres se abrieron esta mañana y Mario José Redondo Llenas quedó en libertad tras cumplir 30 años de condena, vistiendo una camisa rosada y portando un documento con sus declaraciones.
Al salir, se dirigió a la prensa dominicana que aguardaba desde temprano a las afueras del recinto penitenciario.
Custodiado por agentes tácticos de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (Dgspc), estuvo acompañado por dos personas de su círculo cercano durante su salida a la libertad.
Desde detrás de la seguridad perimetral, Redondo Llenas reiteró su arrepentimiento por el caso criminal que conmocionó al país y lo mantuvo tres décadas bajo prisión en Najayo.
El trágico suceso ocurrió el 3 de mayo de 1996, cuando junto a Juan Manuel Moliné Rodríguez, secuestró y asesinó al niño José Rafael Llenas Aybar, su primo de 12 años, un hecho que marcó un antes y un después en la justicia dominicana.
«Hoy nuevamente pido perdón a mi familia, víctimas directas por los hechos, y a la sociedad afectada por mi comportamiento», expresó públicamente tras obtener su libertad condicional.
Al responder cuestionantes de la prensa, Redondo Llenas aseguró que buscará vivir un día a la vez, sin expectativas sobre su nueva vida fuera de la cárcel.
«Había días que yo no sabía si llegaba al mediodía, entonces me concentraba en ver si llegaba a las 11:00 de la mañana, y de ahí avanzaba, parece sencillo, demasiado simplón», manifestó sobre su experiencia tras las rejas.
Su vida tras salir de la cárcel
El condenado por el caso Llenas Aybar afirmó que su prioridad será encontrar equilibrio personal y mantenerse alejado del ojo público.
«Debo encontrar equilibrio entre lo que es la curiosidad y lo que yo siento, lo que yo quiero. Yo no soy una persona que prefiere la figuración pública, buscando likes; ese no es mi estilo», sentenció.
Tras concluir sus declaraciones, Redondo Llenas abordó una Jeepeta negra, escoltada por unidades de la Dgspc, retirándose del lugar.
El vehículo tomó la autopista 6 de Noviembre con dirección al Gran Santo Domingo, pero realizó un giro estratégico hacia Bajos de Haina, San Cristóbal, logrando evadir el seguimiento de los periodistas.























