La revolución digital ha transformado las oportunidades para productores audiovisuales, músicos, escritores y desarrolladores de software en República Dominicana. Sin embargo, surge el gran reto: ¿cómo proteger la propiedad intelectual frente a una inteligencia artificial que replica, distribuye y monetiza contenidos a una velocidad sin precedentes?
Para Nelson Jiménez Cabrera, director gerente de la Sociedad de Gestión Colectiva de los Productores Audiovisuales (Sogespa), este escenario exige fortalecer la educación, capacitar a los tribunales dominicanos e incluir la propiedad intelectual en las agendas de inversión y desarrollo del sector creativo nacional.
Jiménez Cabrera enfatiza que los creadores y empresas locales deben dominar las garantías legales vigentes. El primer paso para blindar el talento criollo ante el avance tecnológico es el empoderamiento de los autores y productores sobre sus derechos.
Esto implica que cada titular, sea persona física o empresa, entienda que su creación es un activo económico valioso si cuenta con el registro y la protección legal adecuada.
“Los ciudadanos y las empresas dominicanas deben conocer las ventajas que ofrece nuestra legislación. El titular de un derecho debe saber qué le corresponde ante el actual entorno tecnológico”, sostuvo el ejecutivo.
Un segundo pilar clave, explica Jiménez Cabrera, es la agilidad del sistema judicial para resolver los conflictos entre creadores y quienes utilizan obras protegidas sin la debida compensación económica.
En el país, es frecuente ver disputas por el uso no autorizado de contenidos. “Los tribunales juegan un rol vital; deben dictar soluciones equitativas que impulsen el desarrollo del mercado creativo dominicano”, indicó.
Para Sogespa, la seguridad jurídica que emana de las sentencias judiciales es fundamental para atraer nuevas inversiones y permitir que las industrias culturales dominicanas escalen con reglas claras.
El tercer punto clave es elevar la prioridad de la propiedad intelectual en la política pública tecnológica. Jiménez Cabrera advierte que, aunque el país busca atraer inversión extranjera e innovación, a menudo se olvida que la economía digital se fundamenta en obras protegibles.
El ejecutivo recordó que la inteligencia artificial y los algoritmos son, en esencia, programas informáticos. “Gran parte de la era tecnológica gira en torno a obras protegidas por derecho de autor. Los bots y el software son el núcleo del nuevo ecosistema”, explicó.
Inteligencia artificial y marco legal
Sobre el panorama normativo dominicano, Jiménez Cabrera destaca la solidez de la ley de derecho de autor, potenciada desde 2006 por el DR-Cafta. No obstante, admite que el país debe prepararse para los ajustes necesarios frente a la inteligencia artificial generativa.
El desafío será determinar la protección legal de obras creadas con apoyo tecnológico, una discusión global que impactará directamente a cineastas, diseñadores, músicos y desarrolladores dominicanos.
“Es vital que la creación vaya acompañada del registro formal. Eso garantiza que el producto sea transable y competitivo en el mercado local e internacional”, explicó, instando a los creativos a diseñar una estrategia de protección legal para sus proyectos.
En un entorno donde la IA acelera la creación, registrar la propiedad intelectual se convierte en una ventaja estratégica para negociar, licenciar y expandir cualquier contenido cultural o digital.
El negocio detrás de los contenidos
El consumo de obras audiovisuales en República Dominicana va mucho más allá de los cines y hogares. Hoy, hoteles, restaurantes, bares, clínicas y comercios utilizan pantallas como parte vital de su experiencia al cliente.
Nelson Jiménez Cabrera aclara que existe una diferencia fundamental entre el consumo personal y el uso comercial. “Una cuenta de suscripción personal no autoriza la explotación comercial en un negocio”, afirmó durante una entrevista con elDinero.
El experto puso como ejemplo que servicios como Spotify o YouTube, contratados a nivel personal, no deben trasladarse a espacios comerciales donde se obtiene un beneficio económico por la ambientación.
En este sentido, Sogespa se enfoca en la gestión colectiva de derechos audiovisuales, asegurando que los creadores reciban la compensación justa por la exhibición pública de sus obras en el sector comercial dominicano.
Jiménez explicó que las sociedades de gestión colectiva son los mecanismos eficientes para recaudar y distribuir los derechos de autor, garantizando que el talento dominicano sea retribuido por el uso de su trabajo en la economía real.























