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La Organización Mundial de la Salud (OMS) mantiene bajo vigilancia extrema a 34 virus con potencial pandémico debido a su alta capacidad de contagio, virulencia letal y la preocupante ausencia de vacunas eficaces.
El organismo alerta que factores críticos como la globalización, el cambio climático y el auge del negacionismo podrían facilitar la próxima emergencia sanitaria mundial, superando el impacto vivido con el COVID-19 en 2020.
Entre los patógenos respiratorios más peligrosos destaca la gripe aviar, considerada la mayor amenaza global por su capacidad de mutar rápidamente y propagarse a través del aire.
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También figuran el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), detectado en más de 30 países, y el resurgimiento del sarampión, que a pesar de tener una vacuna efectiva, ha vuelto a causar brotes alarmantes en Europa y Estados Unidos debido a los movimientos antivacunas.
Sarampión: el riesgo de su regreso
La lista incluye virus de alta mortalidad como el Ébola, que genera brotes constantes; el mortal virus Nipah, transmitido por murciélagos y sin vacuna; y el hantavirus en su variante Andes, recientemente identificado en entornos cerrados. A esta lista se suman enfermedades transmitidas por mosquitos y garrapatas, cuya expansión se ha acelerado por el cambio climático, registrándose ya casos en Europa.
Hantavirus
Aunque estos 34 virus no representan una emergencia inmediata, la OMS subraya que su potencial pandémico exige una vigilancia epidemiológica constante. La lección del COVID-19 es clara: la prevención temprana es la única barrera para evitar que una epidemia local se transforme en una catástrofe global.























