París, 14 de Mayo (EFE).- El investigador español Pablo Guardado Calvo, líder de un equipo científico en el Instituto Pasteur de Francia enfocado en combatir el peligroso hantavirus de los Andes, advirtió que “en el momento en que haya un interés real de las farmacéuticas, las soluciones llegarán muy rápido».
“Si no hay inversión, podría llevarnos años”, afirmó el científico gallego.
Doctorado en la Universidad de Santiago de Compostela en Biología Estructural y con una trayectoria de 16 años en el Instituto Pasteur de París, Guardado (1979, Ames, A Coruña) encabeza un equipo especializado en descifrar cómo los hantavirus logran penetrar en las células humanas, con el objetivo de diseñar tratamientos antivirales o anticuerpos efectivos.
La labor de estos expertos ha cobrado relevancia mundial ante la alerta sanitaria por la expansión del hantavirus de los Andes. ¿Cuánto tardaremos en ver una vacuna o tratamiento? ¿Será posible alcanzar la velocidad de respuesta que tuvimos con el covid-19?
“En el mejor de los escenarios, con una inversión masiva, podríamos tardar uno o dos años, cumpliendo con todas las fases clínicas y estudios en primates necesarios para garantizar la seguridad”, señaló Guardado.
Sin embargo, al igual que ocurrió con el covid-19, ese tiempo podría reducirse drásticamente si las grandes farmacéuticas destinaran recursos masivos para frenar esta amenaza.
Si una multinacional “quisiera apostar fuerte, creo que podrían tener una vacuna en tiempo récord, similar al covid. Otra cosa es superar todas las etapas de validación, pero la tecnología está ahí”, aseguró el investigador.
Guardado confirmó que los avances del Pasteur en el conocimiento del virus son “lo suficientemente sólidos para avanzar hacia una vacuna«.
“Pero sin el músculo financiero de la industria, el proceso es lento. Los proyectos europeos suelen financiarse a cinco años para llegar a una fase 1 de ensayo clínico. Ese es el ritmo actual”, explicó.
Hasta ahora, el interés privado en el hantavirus de los Andes ha sido limitado, con la notable excepción del gigante estadounidense Moderna.
La empresa, que utiliza tecnología de ARNm para crear soluciones de forma ágil, vio sus acciones subir en Bolsa el pasado 8 de mayo tras detectarse un caso en EE.UU. relacionado con la cepa Andes.
Aunque el desarrollo sigue en fase inicial, los mercados vigilan la capacidad de Moderna para aplicar su tecnología a virus emergentes, lo que podría cambiar el panorama si el riesgo aumenta.
El Pasteur, referente mundial en enfermedades víricas, busca evitar las demoras que enfrentó durante la pandemia de 2020.
“Sentimos la presión porque sabemos que, en enfermedades con menos mercado comercial, la responsabilidad de buscar respuestas recae sobre instituciones como la nuestra”, confesó Guardado.
Un virus de alta peligrosidad
El científico espera que los protocolos de cuarentena actuales logren frenar el brote reciente en el crucero MV Hondius en cuestión de semanas.
“Hablamos de un patógeno realmente agresivo”, alertó, recordando el trágico brote de 2018 en la localidad argentina de Epuyén, donde 11 de las 34 personas contagiadas en una celebración perdieron la vida.
“En aquel caso, la rápida intervención del Gobierno argentino con medidas de aislamiento fue clave para frenar la epidemia”, recordó.
El hantavirus Andes es endémico en América del Sur, región de donde partió la embarcación afectada.
A diferencia de otras cepas que se contagian por contacto con roedores, la variante Andes destaca por ser una de las pocas capaces de transmitirse de persona a persona.
Mientras que los hantavirus comunes en Asia suelen afectar los riñones, la variante de los Andes es particularmente letal al atacar directamente el sistema respiratorio.























