Representantes de asociaciones de comerciantes, exportadores y transportistas clave en el comercio dominico-haitiano alzaron su voz de alerta ante la implementación del modelo de Puertos Secos, establecido bajo el Decreto 166-26, una medida que genera incertidumbre en toda la zona fronteriza.
Durante una reunión urgente con la Comisión Permanente de Asuntos Fronterizos de la Cámara de Diputados, los gremios aclararon que su postura no es política ni un rechazo a la modernización, sino una defensa necesaria de los miles de familias y emprendedores que han sostenido la economía de la frontera por más de 40 años.
Los líderes resaltaron que fueron los pequeños y medianos comerciantes fronterizos quienes abrieron el mercado haitiano a los productos dominicanos, posicionando nuestras marcas y creando canales de distribución vitales que hoy son un pilar del crecimiento comercial del país.
Existe un temor generalizado de que el sistema de Puertos Secos concentre las operaciones en manos de pocos grupos económicos, provocando el desplazamiento masivo de comerciantes tradicionales y el colapso financiero de municipios como Dajabón, Jimaní, Elías Piña, Bánica y Pedernales.
Además, advirtieron que la frontera podría transformarse en un corredor para mercancías extranjeras de baja calidad destinadas a Haití, lo que representaría una competencia desleal devastadora para la agroindustria, las MIPYMES y la estabilidad laboral de miles de dominicanos.
Después de décadas conquistando el mercado haitiano con esfuerzo, sería un retroceso histórico permitir que productos de baja calidad utilicen nuestro territorio como tránsito y desplacen la producción nacional dominicana, señalaron los representantes del sector.
Las organizaciones dejaron claro que no se oponen a mejorar los controles ni a la modernización logística, pero exigen que cualquier plan gubernamental priorice la protección del comercio local, la industria dominicana y el empleo nacional.
Solicitaron formalmente a los diputados la realización de vistas públicas y consultas nacionales, además de una evaluación profunda de los riesgos económicos y sociales que el modelo de Puertos Secos implica para la soberanía comercial de la región.
Los voceros valoraron la apertura de la Comisión y esperan que se abra un diálogo nacional inclusivo que defina un futuro próspero para el comercio fronterizo, sin sacrificar el bienestar de quienes históricamente han dinamizado esta zona.
La frontera necesita desarrollo, pero un desarrollo justo que proteja a quienes han construido su vida y su economía con años de trabajo, sacrificio y compromiso con el país, concluyeron.























