![]()
En 2009, una niña indígena del pueblo yepamahsã, también conocido como tukano, sufrió una picadura de serpiente en el corazón de la Amazonía brasileña. Su historia, que comenzó como un caso clínico, desató un debate urgente sobre derechos humanos: ¿cómo garantizar el acceso a la salud cuando la medicina occidental ignora saberes ancestrales y la cosmovisión indígena?
La pequeña, identificada como L.T.B., fue atendida en un sistema donde la medicina tradicional indígena y la ciencia occidental chocan. Para el pueblo yepamahsã, el bahsese no es un mito, sino un sistema científico de sanación que utiliza cantos sagrados y conocimientos ancestrales sobre el cuerpo y el territorio. Esta práctica no es folclore, es un método de cuidado esencial para la supervivencia de sus comunidades.
El reclamo central ante el Estado es claro: la salud pública debe ser intercultural. Ignorar las formas propias de curación de los pueblos originarios no solo es discriminatorio, sino que vulnera el derecho fundamental a una atención sanitaria respetuosa y efectiva.
Cuando cuidar a las personas significa proteger la selva
En la Amazonía, la salud es un concepto integral. La vida humana está indisolublemente ligada al río, al bosque y al equilibrio ecológico. Si el territorio sufre, la comunidad enferma. Por eso, el bienestar no depende solo de hospitales, sino de la preservación de los ecosistemas y el reconocimiento de la sabiduría ancestral.
Esta tensión entre las políticas estatales y la realidad indígena ha sido histórica. Los gobiernos suelen imponer modelos de salud rígidos que fallan al no entender el universo cultural en el que operan. La verdadera justicia sanitaria requiere que el Estado comprenda que el cuerpo y el territorio son una misma unidad de protección.
De la Amazonía a la Corte Interamericana: el litigio estratégico
La Clínica de Derechos Humanos y Derecho Ambiental de la Universidad del Estado de Amazonas llevó esta lucha al Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Su objetivo fue claro: lograr que la Corte IDH reconociera que el derecho al cuidado debe incluir la visión de los pueblos indígenas, donde la protección de la naturaleza es tan importante como la atención médica.
Esta iniciativa no nació de la nada. La Clínica, creada en 2010, se ha consolidado como un referente regional en la defensa jurídica del medio ambiente y los derechos de las comunidades amazónicas, integrando redes internacionales para visibilizar crisis socioambientales.
En marzo de 2024, estudiantes de Derecho junto al antropólogo indígena Yupuri João Paulo Lima Barreto, del pueblo yepamahsã, presentaron ante la Corte IDH una defensa histórica. Su intervención demostró que las categorías jurídicas tradicionales son insuficientes ante la compleja realidad de la selva.
El derecho al cuidado, un concepto que debe ser plural
El debate sobre el derecho al cuidado solía centrarse únicamente en la experiencia urbana. Sin embargo, la intervención de la Clínica demostró que si una política sanitaria excluye el respeto por el territorio y los saberes indígenas, está destinada al fracaso. La justicia debe entender que el cuidado es una red que conecta a personas, animales y ecosistemas.
La selva como fuente de nuevas leyes
En 2025, la histórica Opinión Consultiva OC-31/25 de la Corte Interamericana marcó un hito: los Estados ahora deben proteger el medio ambiente como una condición esencial para garantizar el derecho al cuidado. El tribunal reconoció que valorar las prácticas ancestrales y la salud del territorio es una obligación jurídica ineludible.
Esta sentencia valida décadas de lucha de los pueblos del Alto Río Negro. Por primera vez, el lenguaje jurídico regional reconoce oficialmente que cuidar ríos, bosques y seres no humanos es parte intrínseca de los derechos humanos. Este es un triunfo de las universidades públicas y de las comunidades que defienden su cultura en la primera línea de la crisis ambiental.
La experiencia de Manaos nos enseña que el derecho no solo se crea en las grandes capitales, sino que se construye desde la resistencia en los territorios. En un mundo en crisis, escuchar a quienes cuidan el bosque es la única forma de garantizar una justicia climática y sanitaria real.
Este artículo forma parte del compendio Clínicas jurídicas ambientales en América Latina y el Caribe: formación, territorio y justicia ambiental, publicado en mayo de 2026 por la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, la Alianza de Clínicas Jurídicas Ambientales de Latinoamérica y el Caribe y Latinoamérica21.























