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Hombres armados secuestraron en Haití a James Boyard, director de gabinete del Ministerio de Defensa y reconocido experto en seguridad y alto mando policial, informó el sábado una fuente oficial. El caso ha conmocionado al país caribeño por la alta jerarquía del funcionario.
Se trata del secuestro de mayor nivel registrado recientemente en Haití, país que atraviesa una crisis de seguridad sin precedentes debido al control de las pandillas.
Fuentes confirmaron a The Associated Press que el rapto ocurrió en Bourdon, un sector de Puerto Príncipe considerado una de las últimas zonas seguras de la capital.
El rapto ocurre en medio del dominio de la coalición criminal Viv Ansanm, catalogada como organización terrorista por Estados Unidos, que controla gran parte de la capital haitiana.
Boyard, politólogo clave en la reconstrucción de las Fuerzas Armadas y la reforma de la Policía Nacional de Haití, era una figura central en la estrategia contra el crimen organizado.
Se desconoce la identidad de los captores y si existe una exigencia de rescate millonario.
Expertos del International Crisis Group advierten que un ataque de esta magnitud contra alguien con escolta de alto nivel sugiere una planificación interna o infiltración en su equipo de seguridad.
Analistas destacan que las pandillas han sofisticado sus tácticas, utilizando uniformes policiales falsos para ejecutar secuestros en zonas que antes se consideraban blindadas.
La tendencia indica que los grupos criminales ahora buscan objetivos de alto perfil para obtener rescates más elevados o presionar al gobierno para detener las operaciones militares en sus territorios.
Las fuerzas de seguridad han intensificado sus incursiones en bastiones clave como Villa de Dios, controlado por el peligroso líder criminal Izo.
El aumento de la criminalidad en Haití sigue siendo alarmante, con cientos de personas reportadas como secuestradas en los últimos meses, según datos recientes de la ONU.
Pese a una leve reducción estadística respecto al año anterior, los secuestros de personalidades públicas y figuras estratégicas mantienen a Haití en una crisis humanitaria crítica.






















