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Gustavo Dias y Julio D’Angelo Davies/Latinoamérica21
En 2025, los medios brasileños difundieron imágenes alarmantes de deportaciones masivas de brasileños desde Estados Unidos en vuelos chárter. Bajo el sello de «récord histórico» impulsado por cifras de la Policía Federal, la narrativa mediática se disparó. Sin embargo, un análisis profundo revela contradicciones alarmantes en los datos oficiales que ponen en duda la veracidad de esta crisis migratoria y su uso político.
Brasil no es el único afectado. La región es un laboratorio de deportaciones masivas bajo la presión de la administración de Donald Trump. Esto sirve como advertencia sobre cómo los gobiernos latinoamericanos manipulan registros para proyectar una imagen de control o crisis, a menudo distorsionada.
Ante la violenta campaña de deportación de Trump, nos preguntamos por qué los datos oficiales presentan discrepancias tan graves. ¿Estamos ante una estrategia deliberada para fortalecer coaliciones de extrema derecha basadas en la xenofobia? Resulta urgente cuestionar si los gobiernos progresistas de la región están realmente marcando una diferencia o simplemente alimentando este discurso.
¿Estamos ante una Posverdad migratoria?
Desde 2019, el aeropuerto de Confins ha sido el epicentro de la recepción de vuelos del ICE. La crisis estalló a principios de 2025 tras un aterrizaje de emergencia en Manaos, donde migrantes encadenados fueron expuestos públicamente. Este incidente transformó la gestión informativa: el aeropuerto dejó de publicar datos para proteger su imagen, trasladando esta responsabilidad a entidades gubernamentales como la Policía Federal y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Ahí comenzó la confusión de cifras legitimadas por medios sensacionalistas.
Reportajes de grandes medios como Globo, ICL y UOL proclamaron 2025 como el año récord de deportaciones, citando 3.294 casos. Otras fuentes como CNN Brasil reportaron 2.262. ¿Es esto real?
Según los datos obtenidos mediante la Ley de Acceso a la Información (LAI) directamente de la Policía Federal, las cifras no cuadran. Existe un abismo entre lo que se filtra a la prensa y los registros oficiales reales. En 2022, se registraron 4.516 deportaciones, superando ampliamente las cifras de 2025, lo que desmiente el supuesto récord que acaparó los titulares.
El caos estadístico se agrava con los datos del Itamaraty y Veja, que presentan cifras todavía distintas, creando un escenario de desinformación institucional. Nuestra base de datos, construida con información del Aeropuerto de Confins, el MDHC y la OIM, demuestra la magnitud de esta manipulación. A continuación, revelamos el análisis comparativo entre las cifras oficiales contradictorias y los registros reales del Observatorio de Deportaciones:























