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El mercado energético vive un vuelco histórico: los precios del petróleo se desplomaron más del 10% este viernes, provocando un rally alcista en Wall Street tras el anuncio de Irán sobre la apertura total del estrecho de Ormuz. Esta medida estratégica garantiza nuevamente el flujo de crudo hacia el mercado global, calmando los temores geopolíticos.
El índice S&P 500 escaló un 0,8%, marcando su mejor racha positiva desde octubre, mientras el Dow Jones disparó 678 puntos, un 1,4% de incremento, y el Nasdaq subió un 1%. Los inversionistas celebran la señal definitiva de estabilización en el sector energético.
Las bolsas mundiales acumulan una recuperación superior al 11% desde los mínimos de marzo, impulsadas por la expectativa de una resolución diplomática al conflicto. El presidente Donald Trump destacó anoche que la guerra debería llegar a su fin pronto, un mensaje que ha desatado un optimismo contagioso entre los inversores internacionales.
El barril de petróleo crudo estadounidense sufrió un ajuste bajista del 10,8%, situándose en 81,28 dólares, mientras que el Brent internacional retrocedió un 10,3% hasta los 89,13 dólares, reflejando una mayor confianza en la cadena de suministro global.
A pesar de la volatilidad histórica de las últimas semanas, los mercados financieros comienzan a descontar la paz, reduciendo la incertidumbre que mantenía en vilo a los precios del petróleo y a los mercados de capitales.
La temporada de resultados financieros en Estados Unidos también está inyectando confianza. Gigantes del sector bancario superaron las expectativas de ganancias para el primer trimestre de 2026, consolidando el buen momento de las empresas estadounidenses.
State Street y Fifth Third Bancorp destacaron con subidas del 2,9% y 1,9% respectivamente, tras reportar balances trimestrales muy sólidos. Estos datos positivos sirvieron de contrapeso ante la caída de Netflix, que retrocedió un 11,5% tras ajustar sus proyecciones de ingresos y anunciar cambios en su cúpula directiva.
En Europa, la noticia fue recibida con entusiasmo: el CAC 40 francés y el DAX alemán registraron ganancias superiores al 2%, impulsados por la normalización del comercio energético mundial.
En Asia, el panorama fue diferente al cerrar antes de conocerse la noticia, lo que provocó cierres negativos como el 1,8% de caída en el Nikkei japonés y el 0,9% en el Hang Seng de Hong Kong, mercados que seguramente reaccionarán al alza en la próxima sesión.
Finalmente, el mercado de bonos respira aliviado: el rendimiento del Tesoro a 10 años bajó al 4,24% al reducirse la presión inflacionaria ligada a los altos costes de la energía, enviando un mensaje claro de estabilidad económica para los próximos meses.























