Tres años después de las huelgas que paralizaron Hollywood, los estudios encararon una nueva negociación contractual con los actores con un tono más constructivo, en especial en temas como el impacto de la inteligencia artificial (IA) y la protección del talento humano, según reveló el representante del sindicato.
«Los estudios y las plataformas de streaming se sentaron a la mesa con una perspectiva diferente», afirmó Duncan Crabtree-Ireland, director ejecutivo nacional del SAG-AFTRA, el gremio de actores, cine y videojuegos más influyente de la industria a nivel mundial.
Aunque la discusión fue intensa, el acuerdo que entrará en vigor en julio marca un precedente más colaborativo para el futuro de la actuación frente a la digitalización, agregó el jefe negociador en entrevista con la AFP.
«Creo que las huelgas de 2023, aunque fueron un reto para todos, ayudaron a recalibrar la relación entre los estudios y los sindicatos», sostuvo.
Según Crabtree-Ireland, las empresas ahora comprenden que la regulación de la IA es una prioridad absoluta y comparten el consenso de que existe una cualidad única e irremplazable en la interpretación humana.
IA: De personajes sintéticos a réplicas digitales
La tecnología avanza a pasos agigantados en Hollywood, un fenómeno que ya empieza a ser regulado incluso en los criterios de premiaciones como los Óscar y los Globos de Oro.
Aunque los miembros del SAG-AFTRA se sienten más protegidos que en 2023, la preocupación por el avance acelerado de la IA en los últimos tres años sigue siendo un tema caliente en la industria, comentó Crabtree-Ireland.
El jefe negociador recordó el caso de Tilly Norwood, el personaje generado por IA que causó revuelo en 2025 al debutar en redes sociales, desafiando la relevancia de los actores de carne y hueso.
El nuevo pacto laboral no prohíbe la IA, pero impone candados estrictos frente al uso de personajes sintéticos y réplicas digitales.
Los sintéticos, como Norwood, son personajes creados desde cero mediante algoritmos, mientras que las réplicas digitales utilizan la tecnología para clonar a intérpretes reales, vivos o fallecidos, explicó el experto.
Es el caso del polémico uso de la imagen del actor fallecido Val Kilmer en la cinta «As Deep as the Grave», estrenada este año.
Las réplicas digitales siempre requerirán consentimiento informado y pago justo, mientras que, con los sintéticos, al no haber una persona detrás, el control es más complejo, acotó Crabtree-Ireland.
El acuerdo establece que los sintéticos solo se permitirán en casos extremos donde aporten un valor creativo adicional a la producción.
Cualquier conflicto deberá resolverse por arbitraje, lo que representa un freno contundente para el uso indiscriminado de esta tecnología en las pantallas.
Además, se logró una victoria clave en el doblaje, prohibiendo la clonación de voces de actores principales para otros idiomas sin su debida autorización, protegiendo así la fuente de empleo de los profesionales del sector a nivel global.























