The Mandalorian and Grogu, la esperada apuesta cinematográfica de Star Wars dirigida por Jon Favreau, se siente como una oportunidad desperdiciada que deja mucho que desear. Lo que prometía ser un evento épico termina siendo una experiencia plana que pone en duda el futuro de la franquicia.
Tras dos horas de metraje, es difícil no concluir que estamos ante la película más aburrida de la saga. Se percibe más como un episodio de televisión estirado innecesariamente que se pierde en la inmensidad de la galaxia, careciendo del impacto visual y narrativo que exige la pantalla grande.
La historia sigue a Din Djarin y al pequeño Grogu trabajando para la Nueva República, persiguiendo señores de la guerra imperiales. Sin embargo, la trama se enreda cuando el mandaloriano acepta misiones secundarias —desde buscar al Comandante Coin hasta rescatar al heredero de Jabba el Hutt en el planeta Shakari— que se sienten como relleno de videojuego más que como una narrativa cinematográfica sólida.
El arranque utiliza los mecanismos habituales de la ciencia ficción, pero falla al intentar conectar con el espectador. La fórmula de viajar de planeta en planeta para resolver conflictos aislados se agota rápidamente.
El guion es el punto más débil: no hay evolución de personajes. Todo se resume en una estructura episódica repetitiva, llena de diálogos expositivos y situaciones rutinarias que no aportan nada nuevo al lore de Star Wars.
La narrativa cae en un bucle: las misiones de rescate, los combates en arenas de gladiadores y las persecuciones nocturnas se sienten predecibles. La falta de giros argumentales significativos convierte el viaje en una sucesión de escenas sin peso emocional sobre la paternidad o la lealtad.
El barullo constante no logra ocultar la falta de profundidad. Las revelaciones supuestamente impactantes se ven venir a kilómetros, y el clímax final llega sin ofrecer una verdadera recompensa para quienes seguimos la historia desde hace años.
La primera parte insiste en la ética del deber de Djarin con secuencias de acción constantes que terminan por cansar.
La segunda mitad intenta apoyarse en la ternura de Grogu para salvar la situación, pero los momentos están tan calculados y prefabricados que rozan lo publicitario, dejando de lado la conexión real con la audiencia.
Pedro Pascal hace lo que puede con el rol, pero su actuación está limitada por un guion que convierte al enigmático cazarrecompensas en una figura de acción plana, sin matices psicológicos que exploren su verdadera humanidad.
Si bien el diseño de producción y los efectos visuales mantienen el estándar de ILM, la dirección de Favreau carece de garra. Las coreografías de acción se sienten erráticas, dando la impresión de haber sido creadas por un algoritmo en lugar de una mente creativa.
El peso de las presiones corporativas de Disney es evidente en esta entrega, sumado a una banda sonora de Ludwig Göransson que, lamentablemente, pasa totalmente desapercibida.
FICHA TÉCNICA
Título original: Star Wars: The Mandalorian and Grogu
Año: 2026
Duración: 2 hr. 12 min.
País: Estados Unidos
Director: Jon Favreau
Guion: Jon Favreau, Dave Filoni, Noah Kloor
Música: Ludwig Göransson
Fotografía: David Klein
Reparto: Pedro Pascal, Sigourney Weaver, Jonny Coyne, Hemky Madera, Jeremy Allen White (voz),
Calificación: 3/10.























