SANTIAGO.- La Arquidiócesis de Santiago advierte que el país vive un preocupante desborde de delincuencia y crímenes que se repiten con frecuencia espantosa, reafirmando que la sociedad dominicana está enferma y requiere medidas drásticas urgentes para frenar la inseguridad ciudadana que nos afecta a todos.
“La violencia se está volviendo cotidiana, cuidado con acostumbrarnos a este estilo de vida, que es la máxima negación al proyecto de Dios”, subraya el semanario Camino en su editorial titulado “Recordar con esperanza”, donde rememora el asesinato de la joven Vanessa Ramírez hace 20 años durante un asalto para robarle un celular, un caso que marcó un antes y un después en la lucha contra la inseguridad en República Dominicana.
El semanario hace un llamado a la reflexión nacional, exhortando a los ciudadanos a promover el bien común para dejar un país más seguro y mejor que el que encontramos.
“Estos pensamientos se han hecho vida en la familia Ramírez Faña”, expresa Camino al destacar el ejemplo de los padres de Vanessa, quienes han convertido su dolor en un símbolo de lucha contra la impunidad.
Al cumplirse el 20 aniversario del crimen que consternó a la sociedad dominicana, familiares y amigos se reunieron para honrar la memoria de la joven, cuya vida fue apagada trágicamente por un teléfono móvil.
“Aquel hecho paralizó al país; la multitud que desfiló por las calles de Santiago fue el reflejo de la indignación de un pueblo que clamaba justicia y exigía mayor seguridad en nuestras calles”, puntualiza el vocero oficial de la Iglesia Católica.
El editorial destaca que la perseverancia de los padres de Vanessa fue clave para que los culpables pagaran por su delito, evitando que la impunidad reinara en este caso.
“Esa lucha contó con el respaldo de miles de padres que vieron en Vanessa a sus propios hijos. Si no fuera por esa firmeza, los responsables estarían hoy libres en nuestras calles”, agrega el semanario.
Camino hace un llamado urgente al Congreso Nacional para endurecer las penas contra los delincuentes y criminales, señalando que los daños emocionales y sociales que provocan son devastadores para la familia dominicana.
“Esperamos que la impunidad y la complicidad no tengan cabida en nuestra nación. Es hora de construir un país seguro, donde la vida sea respetada. La tarea es de todos”, concluye Camino.























