Lima.- La tensión en Perú alcanza su punto máximo tras conocerse que la ventaja de la candidata derechista Keiko Fujimori sobre su rival, Roberto Sánchez, aumentó a 33.432 votos. Con el 99,05 % del escrutinio oficial procesado este martes tras la segunda vuelta presidencial del pasado 7 de junio, el país se mantiene en vilo a la espera de definir el destino de las actas observadas por presuntas irregularidades.
Según el último reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Fujimori lidera la contienda con el 50,092 % de los sufragios (9.125.179 votos), mientras que el candidato de Juntos por el Perú registra un 49,908 % (9.091.747 votos), en un proceso electoral que ha captado la atención internacional por su estrecho margen.
Nueve días después de la jornada electoral, la incertidumbre persiste sobre 881 actas observadas que están bajo la lupa de los jurados electorales especiales (JEE). Este proceso es determinante para resolver las quejas presentadas por ambos bandos políticos y definir al próximo presidente de la nación sudamericana.
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) confirmó que, de las 1.661 actas que fueron cuestionadas inicialmente, un alto porcentaje ya ha sido procesado. No obstante, aún queda pendiente el recuento de un número significativo de votos en audiencias públicas, un proceso clave para transparentar los resultados finales.
Las autoridades electorales han reiterado que la proclamación definitiva del ganador, quien gobernará durante el periodo 2026-2031, está prevista para mediados de julio. Esto ocurre en un clima de urgencia, apenas dos semanas antes del cambio de mando oficial, manteniendo en expectativa a toda la región sobre el futuro político del Perú.























