Días antes de que “Obsession” se estrenara en los cines, su director de 26 años, Curry Barker, hizo una apuesta con su mánager: si la película superaba los 20 millones de dólares en su estreno, todos se harían tatuajes. Se quedaron cortos con 17 millones, pero el éxito fue apenas el comienzo de un fenómeno de taquilla.
Barker produjo esta joya del terror con apenas 750,000 dólares. Lo que vino después nadie en la industria lo vio venir.
El fin de semana siguiente, “Obsession” superó con facilidad los 20 millones de dólares. Y luego lo repitió una y otra vez, logrando una permanencia en cartelera histórica que ha dejado a los críticos con la boca abierta.
“Fue como: Caray. No pensé que eso fuera una opción”, comenta Barker. “Ahora apostamos a los 300 millones de dólares por el tatuaje. Tuvimos que fijar otra meta, y creo que la alcanzaremos”.
El fenómeno “Obsession” ha sacudido Hollywood. El thriller de Barker ha recaudado 286 millones de dólares a nivel mundial, y no hay quien lo detenga. En su quinto fin de semana, solo fue superada por el peso pesado de Steven Spielberg, “Disclosure Day”.
En el mercado norteamericano, ha superado incluso a franquicias gigantes como “Star Wars: The Mandalorian and Grogu”. Es el éxito más grande en los 24 años de trayectoria de Focus Features, obligándolos a posponer su lanzamiento en plataformas digitales. Estamos ante una de las películas más rentables de la historia del cine.
Barker, quien construyó su imperio desde cero con sketches y cortometrajes virales en YouTube, vive hoy el sueño de cualquier creador de contenido.
Su vida ha cambiado drásticamente. “Mi día a día es prácticamente el mismo, pero cuando salgo a la calle, todo es muy distinto”, señala entre risas. “A veces hasta me siento un poco inseguro con tanta atención”.
Es irónico para el hombre detrás de esta terrorífica versión moderna del mito de la “Pata de Mono”. En “Obsession”, Bear Bailey (Michael Johnston) pide un deseo a un juguete antiguo llamado One Wish Willow para conquistar a su amor platónico, Nikki (Inde Navarrette). El resultado es un hechizo que funciona de forma inquietante.
El director estadounidense Curry Barker en el rodaje de «Obsession».
El éxito viral de “Obsession” es el tema principal de debate en toda la industria. Junto al hit de A24 “Backrooms”, de Kane Parsons, han posicionado a YouTube como el semillero oficial de la nueva generación de cineastas que están rompiendo todos los récords.
Esto ha provocado una oleada masiva de espectadores de la Generación Z en las salas de cine, un público que está salvando la taquilla tradicional. Mientras el verano solía pertenecer a las franquicias de siempre, “Obsession” ha llegado para cambiar las reglas del juego.
“La lección de ‘Obsession’ es entender a la audiencia actual”, afirma Peter Kujawski, presidente de Focus Features.
“Tenemos una generación digital, curiosa y con un espíritu lúdico enorme. No les importa el origen del director, les importa que la historia conecte. Son conocedores, cinéfilos y están listos para apoyar voces frescas e historias originales que se vuelven tendencia”.
De YouTube a la gran pantalla
Barker, oriundo de Alabama, asegura que él solo escribe para su generación. La respuesta masiva ante “Obsession” confirma una necesidad colectiva de nuevas experiencias.
“Lo entiendo, somos la generación del COVID”, explica Barker. “Estamos hartos de los teléfonos, queremos salir y vivir experiencias reales en el cine”.
Aunque su pasión por el cine de terror nació tras ver “The Texas Chainsaw Massacre” a los 11 años, sus inicios fueron distintos.
“De niño era un fanático de Harry Potter. Tenía todas las varitas y me disfrazaba siempre”, recuerda Barker entre risas.
Barker pasó por la escuela de cine antes de decidir que internet era su plataforma. Junto a Cooper Tomlinson, se hizo viral con sus sketches en “That’s a Bad Idea”.
“Obsession” triunfó en el Festival de Toronto y generó una guerra de ofertas, terminando en manos de Focus por 15 millones de dólares.
“Lo que hace único a Curry es que no sigue el manual tradicional”, sostiene Kujawski. “Tiene una visión coherente, una confianza ciega en su manera de contar historias y una valentía para tomar riesgos que lo separan del resto”.

TRAILER. «Obsession», el fenómeno del año.
El meteórico ascenso de Barker lo convierte en el máximo exponente de una nueva clase de cineasta: creadores digitales que llegan a la industria con una base de fans fiel y global.
Jason Blum, el visionario detrás de Blumhouse, compara a Barker con la generación de autores de los años 70, destacados por hacer cine arriesgado que conecta masivamente con las audiencias actuales.
“Mi recorrido no es distinto al de Nolan o Spielberg”, reflexiona Barker. “Ellos también hicieron sus cortos antes de que alguien les diera la oportunidad. YouTube es solo una plataforma para mostrar lo que puedes hacer”.
Ahora, Barker es el director más cotizado de Hollywood. Ya terminó el rodaje de “Anything But Ghosts”, protagonizado por Aaron Paul y Bryce Dallas Howard, para Blumhouse.
Hace dos meses, A24 anunció que él estará al mando de la nueva versión de “The Texas Chainsaw Massacre”.
Tanta atención le provoca síndrome del impostor. Cineastas como Ari Aster y hasta el propio Spielberg lo han llamado para felicitarlo, algo que aún no puede creer.
“Es una locura. Cuando miro ‘Obsession’, solo veo lo que podría haber mejorado”, dice entre carcajadas.
Una secuela de “Obsession” es inminente. “Es fácil continuar esta historia”, admite Barker, imaginando cómo nuevos deseos de otros personajes podrían desatar un caos total sobre la codicia y la fama.
Más que un deseo cumplido, el éxito de Barker es fruto de la acción constante. Mientras otros se paralizan, él simplemente se puso a filmar. Su consejo para los jóvenes talentos en República Dominicana y el resto del mundo es claro.
“Fui a la escuela de cine y vi a muchos quedarse estancados por la presión de tener que hacer algo perfecto. Ese miedo a ser juzgado te quita años de trabajo”, confiesa.
“No le pongas tanta presión a tu idea. Solo sal y hazla realidad”.























