El Mundial de Fútbol se pone color de hormiga y las sorpresas están sacudiendo la tabla de posiciones.
Tras cinco días de pura adrenalina, los grandes favoritos están sufriendo de más ante equipos que no vinieron a pasear, confirmando que en esta Copa del Mundo el nivel está más parejo que nunca.
La jornada del lunes fue histórica y dejó a los fanáticos boquiabiertos: los cuatro partidos terminaron en empate, un dato que no se veía en un Mundial masculino desde 1958.
El bombazo de la fecha fue el 0-0 de Cabo Verde, el debutante que ocupa el puesto 67 del ranking FIFA, contra la poderosa España, una de las favoritas que se vio contra las cuerdas ante la garra del conjunto africano.
La emoción continuó con el vibrante 2-2 de Nueva Zelanda ante Irán, el aguerrido 1-1 entre Arabia Saudita y Uruguay, y el empate 1-1 entre Egipto y Bélgica que dejó a todos sorprendidos.
“Podría ser la mayor sorpresa de este Mundial”, declaró el técnico de Arabia Saudita, Georgios Donis, impresionado por el coraje mostrado ante los españoles.
Estos resultados se suman a otros batacazos que han dado de qué hablar, como la resistencia de Qatar frente a Suiza y el empate de Bosnia-Herzegovina ante Canadá.
Hasta ahora, ocho de los primeros 16 partidos han terminado en tablas, demostrando que la brecha entre las potencias y las selecciones emergentes ha desaparecido en esta edición.
“Esto demuestra lo difícil que es jugar el primer partido en un Mundial”, comentó el uruguayo Maxi Araújo sobre la intensa presión del torneo.
Con el panorama más caliente que nunca, los favoritos ya no tienen margen de error y están obligados a ganar si quieren asegurar su boleto a la siguiente fase en un Mundial que promete hacer historia.























