BUENOS AIRES.- Argentina vive la tensión mundialista recordando los fantasmas de 1994, la última vez que Estados Unidos fue sede de la Copa del Mundo.
En aquel entonces, el mundo del fútbol se paralizó cuando el ídolo eterno Diego Maradona fue expulsado tras dar positivo en un control antidopaje, dejando a la albiceleste fuera en octavos de final.
Treinta y dos años después, el destino vuelve a cruzarse con Argentina, esta vez con Lionel Messi como estandarte. A sus 39 años, el astro rosarino encara lo que sería su último baile con la selección en el Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá.
La misión es histórica: convertirse en la primera selección en ganar títulos consecutivos desde el Brasil de 1962. Lograrlo no solo coronaría a Messi como el GOAT, sino que sellaría su legado como el mejor de todos los tiempos.
Si él y Argentina logran conservar el trofeo de la Copa del Mundo que ganaron hace cuatro años en Qatar, se convertirán en el primer equipo en ganar títulos consecutivos desde Brasil en 1962.
Esto también reforzaría la leyenda definitiva de Messi como el jugador más grande de la historia.
“Me encanta jugar al fútbol y lo voy a hacer hasta que el cuerpo aguante”, confesó Messi al periodista argentino Joaquín “Pollo” Álvarez en una entrevista exclusiva para YouTube.
“Soy un ganador nato, me gusta triunfar en todo, a veces ni siquiera dejo que mis hijos me ganen en los videojuegos. Es mi ADN competitivo”.
Sin embargo, tras una carrera brillante en el Barcelona, PSG e Inter Miami, la exigencia física empieza a cobrar factura.
A una semana de su sexta Copa del Mundo, un récord absoluto, Messi llega entre algodones tras una molestia en el tendón de la corva que obligó a su cambio el pasado 24 de mayo.
El capitán entrena bajo estrictos protocolos en el campamento base de Kansas City mientras la afición argentina contiene el aliento.
“A todos nos gustaría que Messi llegara al cien por ciento, pero la realidad del calendario es dura. La mayoría de los cracks llegan muy exigidos”, admitió el seleccionador Lionel Scaloni a DSports.
El panorama de lesiones preocupa: el Dibu Martínez, héroe absoluto de los penales en Qatar 2022, arrastra una fractura en un dedo de su mano derecha.
Por su parte, el Cuti Romero, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Leandro Paredes también luchan contra dolencias físicas que ponen a prueba la profundidad del plantel argentino.
Argentina debutará el 16 de junio ante Argelia en Kansas City, seguida por los duelos contra Austria y Jordania en Arlington, Texas. El camino al título de esta Copa del Mundo será un desafío de resistencia.
Scaloni mantiene la base del 2022 con 17 campeones mundiales, confiando en la jerarquía del grupo: “¿Para qué cambiar lo que funciona? Estos guerreros se han ganado el derecho a estar aquí”.
Argentina llega como flamante bicampeona de la Copa América 2024 y líder absoluta de las eliminatorias sudamericanas, buscando extender su dinastía futbolística.
La nueva sangre llega con Valentín Barco, Nicolás Paz y la sensación brasileña Juan Manuel López, quienes deberán llenar el vacío que deja la histórica ausencia de Ángel Di María, retirado de la albiceleste desde 2024.
“Di María y Messi son piezas únicas, es imposible reemplazarlos”, sentenció un emocionado Scaloni.
El adiós de Messi se siente cerca. Aunque el 10 ha intentado manejar la presión, todo indica que este será su último gran torneo internacional.
Messi posee ya el récord de más partidos mundialistas (26) y tiene en la mira batir la marca de 16 goles de Miroslav Klose.
En septiembre pasado, tras su último partido oficial en casa ante Venezuela en el Monumental, dejó una frase premonitoria: “Fue muy emotivo, sabiendo que este era mi último partido oficial aquí”.
Scaloni prefiere no pensar en el fin de la era Messi: “Me niego a imaginar una selección sin él, me entristece igual que con Diego. Son jugadores que transformaron el fútbol, prefiero vivir el presente y disfrutar cada minuto que siga en cancha”.
Por. DÉBORA REY























