![]()
El trágico feminicidio de Esmeralda Moronta de los Santos, madre de dos niños, ha encendido la indignación en República Dominicana y puesto en la mira los fallos en la protección a víctimas de violencia de género. La procuradora adjunta, Yeni Berenice Reynoso, confirmó que investigan con profundidad si hubo negligencia institucional, tras conocerse que la víctima denunció su acoso horas antes de ser asesinada.
Moronta de los Santos fue ejecutada a tiros por su expareja, Omar Tejeda Guzmán, de 48 años, en un colmado del sector Alma Rosa, lugar donde buscó auxilio desesperadamente. La víctima había asistido ese mismo día a la Unidad Integral de Atención a la Violencia de Género en Santo Domingo Este, buscando protección ante el constante asedio de su agresor.
Esmeralda Moronta
La Procuraduría General audita los protocolos aplicados por la Unidad, buscando respuestas sobre por qué no se activaron las medidas de seguridad necesarias para salvar a la joven madre. “El caso será investigado con el rigor que exige la gravedad del hecho”, sentenció Reynoso ante la presión social por un sistema que parece fallar a las mujeres dominicanas.
Desgarrados de dolor, familiares y amigos dan el último adiós a Esmeralda Moronta en medio del luto nacional por la violencia contra la mujer.
Este crimen eleva a 32 la alarmante cifra de feminicidios en lo que va de 2026 en el país. El mes de las madres se tiñe de sangre y dolor, dejando a dos niños en la orfandad y a una sociedad que exige justicia inmediata y cambios reales en las políticas de seguridad contra el abuso doméstico.
El clamor nacional crece mientras se investigan las posibles fallas en el sistema judicial y policial. Organizaciones feministas denuncian que acudir a las autoridades no está garantizando la vida de las mujeres en riesgo, dejando a las víctimas vulnerables frente a sus verdugos.
El asesinato de Esmeralda Moronta se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia de género en RD. La revisión de los protocolos de atención no solo busca sancionar a los responsables, sino evitar que el desamparo institucional siga cobrándose la vida de más mujeres dominicanas.























