El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales emitió la Resolución número 0017-2026, declarando de urgencia nacional la intervención integral del río Nizao, desde el contraembalse de Las Barías hasta su desembocadura en el mar Caribe.
Esta medida responde al grave deterioro ambiental acumulado durante años por la extracción ilegal de materiales y el daño sistemático al cauce natural de este importante afluente.
La intervención prioriza trabajos de restauración ecológica, readecuación del cauce y remediación ambiental para recuperar la estabilidad del río, proteger a las comunidades dominicanas y fortalecer la resiliencia ante fenómenos meteorológicos extremos.
El ministro Paíno Henríquez explicó que la decisión se sustenta en estudios técnicos del Viceministerio de Suelos y Aguas y el Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa), los cuales detectaron riesgos críticos por la vulnerabilidad de la zona.
Los expertos advirtieron sobre procesos severos de sedimentación y pérdida de capacidad hidráulica, lo que incrementa peligrosamente el riesgo de inundaciones en zonas aledañas durante la temporada de lluvias intensas.
Estamos actuando con mano firme para rescatar una cuenca estratégica para el país, salvaguardar vidas humanas y sanar un ecosistema que fue devastado por prácticas irresponsables, aseguró el ministro Henríquez.
La resolución impone programas obligatorios de reforestación y restauración de franjas ribereñas en las cuencas alta y media del río Nizao, bajo una estricta fiscalización técnica del Ministerio de Medio Ambiente.
Esta iniciativa forma parte de un plan nacional de rescate de cuencas hidrográficas, tomando como modelo exitoso los trabajos de recuperación realizados recientemente en el río Haina.
La experiencia en la cuenca del río Haina demostró que estas acciones logran recuperar la capacidad de drenaje, mitigar inundaciones y mejorar significativamente la calidad de vida de las comunidades cercanas.
El Ministerio aclaró que estas labores son exclusivamente de restauración y estabilización ambiental, descartando cualquier tipo de explotación minera comercial. Toda extracción de material estará limitada a criterios técnicos de protección bajo supervisión absoluta del Estado.
La normativa ratifica la prohibición total de minería en franjas de inundación y contará con el apoyo directo de Senpa, la Procuraduría Especializada para la Defensa del Medio Ambiente (Proedemaren) y los líderes comunitarios locales para garantizar su cumplimiento.
El rescate del río Nizao es una prioridad para reducir la vulnerabilidad de infraestructuras y actividades productivas, garantizando la seguridad hídrica y el equilibrio ecológico en toda la región.























