Luces extrañas en el cielo, objetos que desafían la física sobre el agua y ruidos inexplicables: estas son solo algunas de las impactantes evidencias captadas en video relacionadas con los OVNIS que hoy generan curiosidad en todo el mundo.
Así lo ha confirmado el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que publicó hoy una nueva entrega de archivos e imágenes inéditas sobre los Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI, por sus siglas en inglés).
En este segundo reporte, disponible en su sitio web, la agencia reveló 51 documentos que incluyen fotografías, videos y audios. El material recopila testimonios de astronautas y militares que avivan el debate global sobre la posible existencia de vida extraterrestre.
Aunque son casos que permanecen sin resolver, cada registro cuenta con una descripción detallada de los hechos. No obstante, la inteligencia estadounidense aclara que su objetivo no es confirmar teorías conspirativas, sino transparentar la información recopilada.
“Esta descripción en vídeo se proporciona únicamente con fines informativos. Los lectores no deben interpretar ninguna parte de esta descripción como un reflejo de un juicio analítico, una conclusión investigativa o una determinación fáctica sobre la validez, naturaleza o importancia del evento descrito”, puntualiza la publicación.
En este proceso histórico de desclasificación participaron la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), el FBI y la NASA, garantizando un análisis multidisciplinario.
La documentación abarca expedientes desde la década de 1940 hasta la actualidad, registrando avistamientos inusuales en diversos puntos del planeta.
Testimonios impactantes
Uno de los reportes más destacados proviene de la Base Sandia, Nuevo México, entre 1948 y 1950. El documento detalla 209 avistamientos de orbes verdes, discos voladores y bolas de fuego detectadas cerca de las instalaciones militares.
“Testigos informaron de fenómenos anómalos no identificados (UAP) maniobrando, volando fuera de la vista, desapareciendo o explotando”, reseña el informe.
Los archivos incluyen estudios sobre residuos de cobre hallados en zonas donde ocurrieron los avistamientos. Muchos de estos casos sirvieron como base para el Proyecto Grudge, que recolectó informes de objetos voladores no identificados en diversas bases estratégicas.
Por otro lado, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) registró un suceso igual de sorprendente en 1973.
“La fuente describe un incidente ocurrido en el verano de 1973, donde supuestamente observó un objeto en el aire, luminoso, de un verde brillante y no identificado. La fuente describió círculos concéntricos que se formaron alrededor del fenómeno durante varios minutos, antes de disiparse. La fuente también afirmó que no hubo ningún sonido en la observación”, relata uno de los testimonios documentados.
Experiencias de astronautas en el espacio
El informe cita a los pilotos Harrison Schmitt y Ronald Evans, quienes reportaron haber visto luces extrañas fuera de la nave Apolo durante su trayectoria hacia la Luna en la última misión tripulada del programa.
“La tripulación describe las partículas o fragmentos brillantes como dentados, angulares y que derivan cerca de la nave Apollo y la etapa Saturn S-IVB separada. La tripulación del Apollo 17 especula que las astillas de pintura o de hielo probablemente son la fuente de estas luces y señala que titilan al alejarse”, relata el documento.
Asimismo, el 3 de octubre de 1962, durante la misión Mercury Atlas 8, el astronauta Wally Schirra reportó pequeños objetos blancos que salían de su propia cápsula, refiriéndose a ellos como partículas brillantes.
Schirra también describió un destello repentino en su ventana, aunque teorizó que pudo ser un efecto visual relacionado con el atardecer espacial.
Otra experiencia ocurrió el 15 de mayo de 1963 durante la misión Mercury-Atlas 9. El piloto Gordon Cooper describió haber visto pequeñas partículas blancas y luminosas que se alejaban de su nave, las cuales bautizó como luciérnagas, un fenómeno que sigue siendo objeto de estudio en la ufología moderna.























