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La diabetes Mellitus es una alerta de salud pública en República Dominicana debido a sus altas tasas de complicaciones y costos elevados. Para el control de los pacientes y prevenir el peligroso pie diabético, el monitoreo constante de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) es fundamental, siendo el factor de riesgo número uno para esta condición.
Guía de Diabetes del American Diabetes Association (2026)
Antes de hablar sobre el tratamiento del pie diabético, es vital comprender la anatomía del pie.
El pie humano tiene 26 huesos y se divide funcionalmente en tres segmentos: tarsos, metatarsos y falanges (Figura 1).
Huesos del pie
El síndrome de pie diabético es una grave secuela que puede derivar en amputaciones no traumáticas, causando discapacidad y afectando drásticamente la calidad de vida de los pacientes dominicanos y sus familias.
El pie diabético surge por la combinación de isquemia (falta de circulación), neuropatía (pérdida de sensibilidad) y alto riesgo de infecciones, potenciado por deformidades óseas que generan presiones dañinas en el pie.
Estos factores debilitan gravemente las defensas naturales del cuerpo ante cualquier lesión.
Clasificación de lesiones en el pie diabético
Para el manejo médico, existen escalas clave que guían el tratamiento: las clasificaciones de San Elian, Wagner (Tabla 2) y PEDIS (Tabla 3).
La clasificación de San Elian es muy completa al evaluar 10 variables divididas en anatomía, factores agravantes y daño tisular.
Dichos criterios incluyen: nivel de isquemia, presencia de infección, neuropatía, tamaño y profundidad de la úlcera, ubicación, número de zonas afectadas, avance en la cicatrización y presencia de edema.
Wagner FW. The dysvascular foot: a system for diagnosis and treatment. Foot ankle























