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El fenómeno meteorológico conocido como El Niño, caracterizado por un calentamiento anómalo en las aguas del océano Pacífico, amenaza con impactar severamente a millones de personas vulnerables ante la crisis climática y el aumento en el costo de la vida. Según la ONU, este evento climático emergería en nuestra región entre los meses de mayo y julio de este año.
El Centro de Predicción Climática (NWS-CPC) emitió un pronóstico preocupante: «Es muy probable que El Niño se desarrolle pronto (82 % de probabilidad para el trimestre mayo-julio 2026) y se prolongue durante todo el invierno, alcanzando un 96 % de probabilidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027», informó la entidad sobre este evento que mantendrá en alerta a toda la zona del Caribe.
El NWS-CPC explicó que el fenómeno se debe a registros de altas temperaturas en la subsuperficie ecuatorial y anomalías en los vientos del oeste, factores que ya son evidentes en el Pacífico central y oriental.
El fenómeno de El Niño llegaría este año con efectos prolongados hasta inicios del 2027.
Sin embargo, los expertos aclaran que, aunque se anticipa intensidad, aún está por verse si ocurrirá un acoplamiento crítico entre océano y atmósfera este verano. Advierten que los eventos más fuertes de El Niño no siempre garantizan impactos catastróficos, pero sí incrementan significativamente la probabilidad de riesgos climáticos extremos.
Expertos locales e internacionales monitorean de cerca la llegada del fenómeno.
Esta alerta climática fue confirmada y resumida para el país por la directora del Instituto Nacional Dominicano de Meteorología (Indomet), Gloria Ceballos, a través de sus redes sociales.
Ante este panorama, organismos como la FAO, el FIDA y el Programa Mundial de Alimentos (WFP) han instado a tomar medidas de preparación urgente para fortalecer la resiliencia frente a posibles desastres climáticos en nuestra región.
Las cifras son alarmantes: en América, más de 33 millones de personas padecen hambre y 181 millones no pueden costear una dieta saludable. Además, la región concentra el 22 % de las pérdidas globales por desastres agrícolas, las cuales ascienden a 713.000 millones de dólares.
El Niño podría agravar la crisis al provocar sequía extrema en el Corredor Seco de Centroamérica y alterar los patrones de lluvias y temperaturas en toda la zona, afectando directamente la seguridad alimentaria y la economía de las familias más vulnerables.























