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Más de 52,000 trabajadores sufrieron accidentes laborales en República Dominicana durante 2025, encendiendo las alarmas sindicales sobre la crisis de seguridad, falta de prevención y el subregistro masivo de casos en los centros de trabajo del país.
Así lo advirtió el presidente de la Confederación Autónoma Sindical Clasista (CASC), Gabriel del Río Doñe, quien sentenció que el principal desafío de la nación es cambiar la cultura de desprotección que pone en riesgo la vida de miles de dominicanos.
Explicó que la mayoría de las tragedias ocurre por falta de capacitación y negligencia en los protocolos. “Es urgente concientizar a los empleados y, sobre todo, a los empresarios sobre la importancia vital de prevenir accidentes”, enfatizó el dirigente sindical.
Gabriel del Río Doñe denuncia fallas graves en la seguridad laboral y exige mayor responsabilidad a las empresas dominicanas
Del Río Doñe alertó que los accidentes de tránsito encabezan la lista de peligros, siendo los motoristas que se desplazan a sus puestos de trabajo el grupo más vulnerable. En este sentido, destacó la preocupación del Idopril ante el aumento constante de siniestros viales que son reportados como riesgos de trabajo.
El dirigente ofreció estas declaraciones en el 13.º Congreso Nacional sobre Riesgos Laborales, donde puso al descubierto que el sistema de reportes está fallando, permitiendo que muchas empresas oculten la realidad de sus centros.
¿Por qué más de 52,000 trabajadores dominicanos se accidentaron en 2025?
Indicó que muchos incidentes se mantienen bajo perfil para evitar responsabilidades patronales. “Existe una cultura de no reportar porque, en muchos casos, las empresas buscan pagar menos seguros o evitar inspecciones, lo que impide crear políticas de protección reales”, afirmó.
Respecto a las condiciones internas en las fábricas y oficinas, señaló que la resistencia al uso de equipos de protección personal, como cascos y botas, sumado a la exposición peligrosa a químicos sin control, sigue siendo una deuda pendiente que cuesta vidas.
Del Río Doñe fue enfático: la prevención no es una opción, es una obligación legal y humana. La meta debe ser reducir las cifras alarmantes mediante la supervisión constante y el compromiso real de los empleadores de garantizar un ambiente seguro.
¿Qué pasa con la cobertura de salud?
Sobre la seguridad social, admitió que, si bien hay avances, la atención al trabajador accidentado todavía deja mucho que desear. Resaltó que el sistema necesita una reingeniería urgente para que los empleados reciban respuestas rápidas y efectivas ante cualquier siniestro.
Finalmente, el sindicalista recordó que a nivel mundial las muertes por causas laborales superan los tres millones al año, una cifra que debería obligar a los sectores productivos de República Dominicana a implementar estándares internacionales de seguridad inmediata para frenar esta epidemia de accidentes.























