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Feminicidios en República Dominicana: expertos revelan los patrones mortales detrás de la tragedia.
Tras registrarse más de 30 casos en lo que va de año, se ha podido identificar que existen patrones repetitivos y señales de alerta antes de que ocurran los crímenes contra las mujeres en el país.
Lejos de tratarse de ataques perpetrados por desconocidos, la mayoría de estos sucesos ocurren en el entorno más cercano de las víctimas, donde alguna vez existieron vínculos de confianza, afecto o convivencia.
La psicóloga Rita de Jesús explicó al periódico Hoy que, al analizar los feminicidios recientes en territorio dominicano, es posible identificar acciones sistemáticas previas y posteriores al hecho de sangre, sin importar quiénes sean los protagonistas.
“El primer patrón que identificamos es que estos crímenes ocurren a manos de hombres en quienes ellas confiaron: parejas o padres de sus hijos de las que intentaban separarse”, señaló.
La especialista destacó además que estos casos rara vez son actos impulsivos. Los agresores suelen estudiar las rutinas de las mujeres y aprovechan momentos de vulnerabilidad para ejecutar el ataque.
“El acto no suele ser improvisado. Estos hombres saben exactamente cuándo la víctima estará sola, qué ruta tomará o en qué momento los hijos no están presentes. Se convierte en un plan macabro”, afirmó de Jesús.
De Jesús también llamó la atención sobre un fenómeno recurrente: el agresor que se quita la vida tras cometer el crimen. A su juicio, muchos presentan rasgos de personalidad narcisista o una dependencia emocional extrema.
“Para un perfil narcisista, la separación o el rechazo de la mujer no es el fin de una relación; se convierte en una herida intolerable, una humillación pública y la pérdida total del control”, explicó.
La psicóloga sostiene que este tipo de agresor no tolera la frustración. “Al destruir a la pareja, creen que eliminan la fuente del conflicto y, al suicidarse, evitan enfrentar la realidad, la vergüenza social y el peso de la ley”, apuntó la experta.
Del mismo modo, resaltó que es una decisión extrema donde el agresor prefiere el fin de ambas vidas antes que aceptar la independencia de la mujer, basándose en una distorsión cognitiva de posesión absoluta.
“Si no eres mía, no serás de nadie”, resumió como una de las creencias peligrosas que alimentan esta violencia en el país.
La experta subrayó que detrás de esta lógica existe una falta total de empatía, lo que conduce a desenlaces fatales que enlutan a familias dominicanas.
De Jesús señaló que el componente cultural es clave. Asegura que en la sociedad dominicana, la masculinidad aún se construye erróneamente alrededor del control y la represión de la vulnerabilidad.
“Cuando estos hombres enfrentan crisis afectivas como un divorcio, carecen de herramientas para gestionar sus emociones o buscar ayuda psicológica”, contó a este diario.
En ese contexto, sentimientos como la tristeza o el abandono se transforman en ira, la única emoción que muchos consideran socialmente aceptable bajo esquemas de género tradicionales.
“La ira se convierte así en el acto final contra la mujer y contra sí mismo, siendo la manifestación trágica de un analfabetismo emocional extremo”, concluyó la psicóloga.























