NUEVA YORK. — La temporada de garrapatas ha iniciado con una intensidad inusual en Estados Unidos, registrando un aumento alarmante en las picaduras que ya pone en alerta a las autoridades sanitarias.
Los especialistas advierten que podría ser un año crítico para las enfermedades transmitidas por estos parásitos, una preocupación latente para la comunidad dominicana y latina que reside en el exterior.
“Si hay una exposición masiva, veremos un incremento preocupante en las infecciones”, afirmó la doctora Alina Filozov, experta en enfermedades infecciosas del Middlesex Hospital en Connecticut.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) lanzaron una advertencia urgente para que la población tome medidas preventivas inmediatas.
Aunque mayo suele ser el pico habitual, Alison Hinckley, experta de los CDC en la enfermedad de Lyme, fue tajante: “Los datos nos dicen que este es el momento de actuar. Las garrapatas están activas y los reportes de picaduras van en ascenso”.
Alerta por aumento récord en visitas a emergencias
Aunque los datos preliminares son limitados, las señales tempranas son alarmantes.
El sistema de vigilancia de los CDC indica que las visitas a salas de urgencias por picaduras de garrapata han alcanzado su nivel más alto desde 2017 para esta época del año. Esta tendencia afecta a casi todas las regiones de Estados Unidos.
Es importante destacar que estas estadísticas provienen del 85% de los hospitales, por lo que el número real de afectados podría ser significativamente mayor al no incluir casos tratados en clínicas privadas o en casa.
Los expertos señalan que tomará meses determinar el impacto real en la incidencia de la enfermedad de Lyme y otros padecimientos, ya que no todas las picaduras derivan en una infección inmediata.
Más allá de Lyme: El riesgo de alergias graves a la carne
Las garrapatas son parásitos arácnidos que se alimentan de sangre y cuya proliferación depende de factores como el cambio climático, los inviernos suaves y la abundancia de huéspedes como ciervos y ratones.
Además de la enfermedad de Lyme, que afecta a unas 476.000 personas al año según los CDC, estos parásitos pueden transmitir la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas y el síndrome alfa-gal, una condición que provoca una peligrosa alergia a la carne roja.
Actualmente, las ninfas jóvenes representan el mayor peligro. Al ser diminutas y difíciles de detectar, logran adherirse a la piel por periodos prolongados, elevando drásticamente el riesgo de transmisión de enfermedades justo cuando más personas disfrutan de actividades al aire libre.
Connecticut, el epicentro de la plaga
En Connecticut, cuna de la enfermedad de Lyme, la situación es crítica. La Estación Experimental Agrícola estatal reporta un promedio de 30 garrapatas diarias enviadas por ciudadanos para análisis, con un dato preocupante: el 40% dio positivo a la bacteria de Lyme.
Scott Williams, investigador del área, atribuye esta expansión a la sobrepoblación de ratones en los últimos dos años. La bióloga Megan Linske advierte que la situación podría empeorar, extendiéndose a nuevas zonas donde antes no representaban una amenaza constante.
Cómo protegerse de las picaduras
Los expertos recomiendan evitar áreas con césped alto o zonas boscosas donde estos parásitos esperan en las puntas de la vegetación. Si sale al aire libre, siga estas recomendaciones vitales:
Camine siempre por el centro de los senderos, utilice ropa de colores claros tratada con permetrina y aplique repelentes autorizados por la EPA.
Si descubre una garrapata en su cuerpo, retírela de inmediato. Solo debe buscar atención médica si la picadura permaneció durante días, si desarrolla una erupción cutánea o si presenta síntomas febriles.























