Su dominio desde el montículo lo consagra como leyenda en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. Así honramos la histórica trayectoria de Johnny Olivo, el inmortal del béisbol aficionado.
A base de una potencia inigualable, control quirúrgico y una mentalidad guerrera, se impuso en cada salida al diamante.
Consistencia de leyenda
Su capacidad para dominar a bateadores de alto nivel y su incuestionable consistencia lo convirtieron en un ícono respetado dentro y fuera del terreno. La exaltación de Olivo al Pabellón de la Fama representa el reconocimiento definitivo a una carrera ejemplar, símbolo de orgullo y pura inspiración para las nuevas generaciones de peloteros dominicanos.
El legado del estelar nativo de Santiago lo sitúa en la élite histórica de los mejores serpentineros aficionados de la República Dominicana y como uno de los lanzadores más temidos de su época en todo el continente.
Olivo será inmortalizado en el 60 Ceremonial del Pabellón de la Fama, este domingo 15 de noviembre, a partir de las 10:00 de la mañana, en el auditorio del Centro Olímpico.
Su elección fue anunciada por el doctor Dionisio Guzmán, presidente del Comité Permanente del Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano.
Cinco medallas de oro
Olivo fue un ganador nato, cosechando cinco medallas de oro con la selección nacional de mayores. Entre sus gestas destacan el icónico oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe La Habana 82 (Cuba) y la histórica plata en los Juegos Panamericanos de 1979 en San Juan, Puerto Rico, acumulando cerca de 20 victorias internacionales.
Guzmán subrayó que Olivo es el quinto elegido del listado especial de deportistas históricos que destacaron antes de los años 90.
Previamente han sido seleccionados Winston Royal, en baloncesto; Domingo Saint Hilaire, como propulsor; Ricardo Joseph, en béisbol; José Ramón Reyes, en taekwondo; y ahora, el legendario Olivo.
Parte de su historia
Johnny Rafael Olivo Tavárez nació el 12 de enero de 1953 en Gurabo y falleció el 19 de septiembre del 2000. Brilló durante 23 años en el béisbol superior de Santiago y el Distrito Nacional, siendo durante 14 años el As indiscutible de la selección nacional.
Juegos de 1974
Su historia con la tricolor comenzó en 1974, durante los XII Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe celebrados en nuestro país. En 1976 fue elegido como el mejor lanzador zurdo en el equipo Todos Estrellas del Cuadrangular Internacional de Puerto Rico, terminando con un impecable récord de 2-0.
Mundialista
En diciembre de 1976, registró un 2-0 en la XXIV Serie Mundial Amateur de Cartagena, derrotando a la poderosa selección olímpica de Cuba y a China. En aquel entonces, solo el inmortal Ramón -Pintacora- de los Santos compartía el privilegio de haber vencido a Cuba en un evento oficial.
Además, Olivo logró la hazaña de vencer a Antonio Huelga, considerado el mejor lanzador del mundo en aquel momento, durante la disputa por el oro en los Juegos Deportivos Universitarios Centroamericanos de 1977 realizados en suelo dominicano.
Hasta mañana, si Dios quiere, orgullo dominicano.























