La inesperada renuncia del senador Antonio Taveras al Partido Revolucionario Moderno (PRM) sacude los cimientos del oficialismo, dejándolo sin representación en las dos plazas políticas más estratégicas de la República Dominicana: Santo Domingo y el Distrito Nacional, un hecho que marca un hito en la ola de tránsfugas que han transformado el Congreso desde 2020.
Además de la pérdida de peso político en los territorios con mayor cantidad de votantes, la salida de Taveras obliga a una reingeniería en el Senado, ya que el legislador lideraba una de las comisiones de mayor poder en la Cámara Alta.
El impacto electoral es contundente: el PRM pierde el control de la provincia Santo Domingo, que cuenta con un padrón de 1,649,032 electores según la Junta Central Electoral (JCE). A esto se suma el dominio opositor en el Distrito Nacional, donde desde agosto de 2024 la curul es ocupada por Omar Fernández.
En la capital, el peso político es innegable con 794,080 dominicanos aptos para ejercer el sufragio.
Reconfiguración del poder en el Senado
Más allá del terremoto político interno, la salida de Taveras redibuja el mapa legislativo. El congresista encabeza la estratégica Comisión de Justicia, equipo responsable de impulsar debates de alto perfil como el Código Penal y la ley de extinción de dominio.
Con este movimiento, la Comisión de Justicia pasa a estar presidida por un senador independiente. Aunque el PRM conserva su mayoría de 23 curules y el control para aprobar proyectos, la estructura interna del Congreso muestra claros signos de agotamiento y fragmentación.
El historial de las fugas políticas
El fenómeno del transfuguismo no es nuevo. Desde 2020, el Congreso dominicano ha sido escenario de constantes cambios de chaqueta motivados por disidencias y nuevas alianzas estratégicas.
Figuras como Franklin Peña, Félix Bautista, Dionis Sánchez, Mélido Mercedes, Aquilino Serrata, Charlene Canaán, Hamlet Melo, Dulce Rojas, Rafael Castillo, Tobías Crespo, Bolívar Valera, Fabiana Tapia, María Suárez, Eddy Montás, Víctor Suárez y Lupe Núñez saltaron del PLD para integrarse a las filas de Leonel Fernández en la Fuerza del Pueblo.
En las filas del oficialismo, las renuncias recientes de Antonio Taveras e Iván Silva, quien también abandonó al partido por diferencias ideológicas, evidencian una crisis de cohesión interna.
Curiosamente, la salida de Taveras fue recibida con alivio por sectores del PRM. Diputados oficialistas como Soraya Suárez, Frank Ramírez, Sadoky Duarte y Dorina Rodríguez celebraron la decisión asegurando que «le hizo un favor al partido».
Por su parte, la vicepresidenta Raquel Peña marcó distancia ante la polémica y sentenció sobre la renuncia de Taveras: «eso es problema de él».























