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Este 31 de mayo, República Dominicana celebra el Día de las Madres, una fecha especial para honrar el amor y el sacrificio de nuestras progenitoras. Sin embargo, detrás de las flores y los regalos, existe una cruda realidad que suele ignorarse en la cultura dominicana: el agotamiento emocional y la carga mental silenciosa que enfrentan miles de mujeres en el país.
Mientras nuestra sociedad insiste en la figura de la madre incansable que puede con todo, especialistas en salud mental advierten sobre el riesgo de romantizar el sacrificio. El desgaste por la crianza, la presión social y el estrés diario son desafíos invisibles que afectan la calidad de vida de las madres dominicanas, un tema abordado a profundidad por la psicóloga clínica Estefani Bonetti y la doctora Jenny Liriano.
Bonetti explica que la maternidad en República Dominicana está marcada por una dinámica de exigencia extrema. «Muchas madres dominicanas trabajan desde el agotamiento total. Resuelven problemas de la familia, el hogar y el trabajo, olvidándose de su propia salud mental», afirma la experta.
Estefani Bonetti.
Para la especialista, el peligro radica en la presión de ser una «supermamá» sin derecho a la vulnerabilidad. Romper con este mito es urgente: reconocer los límites no es debilidad, es una necesidad vital para cualquier mujer que desea cuidar su bienestar.
El cerebro también cambia con la maternidad. Bonetti señala que los cambios neurológicos postparto mantienen a la mujer en un estado de alerta constante, lo cual, sumado a la carga social, intensifica el estrés. Por ello, el apoyo de la pareja y la familia es fundamental para crear redes de sostén real.
«Una madre agotada no es una mala madre; es una mujer que ha sostenido demasiado peso por mucho tiempo», subraya Bonetti. La solución no es el discurso de «tú puedes con todo», sino la acción de «yo te ayudo» y la validación de sus emociones.
Un reto mayor enfrentan las madres de niños neurodivergentes. La doctora Jenny Liriano comparte su experiencia personal señalando que el cansancio es doble. «Más allá del esfuerzo físico, está la incertidumbre constante sobre el futuro de nuestros hijos en una sociedad que a veces nos juzga», expresa.
Para Liriano, el mejor regalo en este Día de las Madres no es un objeto material, sino priorizar la salud mental. «Entendí que si yo pierdo mi equilibrio, mis hijos no pueden encontrar el suyo. La terapia cambió mi vida y es la mejor inversión que una madre puede hacer», asegura.
En esta celebración, es necesario abrir una conversación honesta: cuidar de la madre es la única forma de garantizar hogares dominicanos saludables, felices y emocionalmente estables.























