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La polémica propuesta de un heredero multimillonario indio para rescatar a 80 hipopótamos colombianos y trasladarlos a la India, tras la orden de sacrificio del Gobierno para controlar esta especie invasora del legado de Pablo Escobar, promete convertirse en la operación de rescate animal más ambiciosa de la historia.
Esta compleja logística aérea recorrerá 15.000 kilómetros hasta el oeste de la India, destino final del santuario de vida silvestre Vantara, un mega proyecto privado impulsado por Anant Ambani, el hijo menor del hombre más rico de Asia.
Aunque un traslado de esta magnitud no tiene precedentes, EFE confirmó que el plan se gesta desde 2023, cuando Ambani y el Santuario Ostok de México iniciaron las gestiones ante las autoridades ambientales colombianas.
El director de Ostok, Ernesto Zazueta, quien ha colaborado en el traslado de 200 felinos a Vantara, estima que la operación costaría tres millones de dólares y requeriría una cuidadosa técnica de adiestramiento con comida para evitar el uso de anestesia durante el largo viaje en cajas de carga especialmente diseñadas.
Los hipopótamos, que llegan a pesar tres toneladas, serían trasladados en camiones hacia un aeropuerto cercano a Medellín para emprender un vuelo de 33 horas en aviones de carga hasta Jamnagar, garantizando su bienestar durante todo el trayecto.
La viabilidad financiera es el gran interrogante, ya que la oferta de Ambani solo especifica la recepción de los ejemplares. Se especula que Vantara podría cubrir los gastos logísticos, tal como ha sucedido en operaciones anteriores de rescate animal.
Desafíos legales y permisos internacionales son el principal obstáculo para concretar este plan. La operación requiere el aval estricto de los Gobiernos de Colombia e India, además del cumplimiento de las normativas de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
La ministra de Ambiente de Colombia, Irene Vélez, ha sido enfática en redes sociales al recordar que este proceso requiere autorizaciones gubernamentales rigurosas para garantizar la seguridad ambiental y el cumplimiento de los tratados internacionales de biodiversidad.
El proyecto Vantara también enfrenta duras críticas. Pese a que la Corte Suprema de la India desestimó acusaciones previas de tráfico ilegal, diversos expertos en conservación denuncian falta de transparencia y cuestionan el impacto de instalar una especie invasora en un ecosistema que ya enfrenta graves retos de fauna local.
Científicos indios advierten que priorizar el alto consumo de recursos hídricos de los hipopótamos en cautiverio es un error, sugiriendo que esos fondos deberían destinarse a la protección de especies locales en peligro crítico de extinción en territorio indio.
Mientras tanto, en Colombia, la urgencia persiste. Los hipopótamos amenazan ecosistemas acuáticos críticos y a especies nativas como el manatí, además de representar un peligro constante para las poblaciones locales, según informes del Instituto Humboldt.
El Ministerio de Ambiente mantiene su postura: el sacrificio de 80 ejemplares es una medida necesaria para frenar una explosión demográfica que, sin control, podría dejar mil hipopótamos sueltos en el país para el año 2035.























