Tyra Banks ha iniciado una batalla legal por difamación contra Netflix y los directores de la docuserie Reality Check: Inside America’s Next Top Model, alegando que la producción manipuló sus declaraciones para crear una narrativa falsa que busca destruir su imagen pública.
En la demanda interpuesta ante un tribunal federal de Los Ángeles, la icónica modelo aseguró que fue entrevistada durante tres horas y media, donde asumió la responsabilidad por decisiones polémicas del programa. Sin embargo, denuncia que ese material fue editado y reducido a apenas 16 minutos, distorsionando completamente sus palabras y sacándolas de contexto para perjudicarla.
La defensa de Banks sostiene que la responsabilidad que ella aceptó en cámara fue eliminada deliberadamente en el montaje final, privando a la audiencia de conocer su versión real de los hechos.
La demanda, que busca daños y perjuicios contra Netflix, los directores Daniel Sivan y Mor Loushy, y EverWonder Studio, incluye además una orden judicial urgente para prohibir el uso de su imagen y voz en la banda sonora de la serie.
Hasta el momento, los representantes de los demandados no han emitido comentarios sobre este conflicto legal que sacude a la industria del entretenimiento.
Aunque America’s Next Top Model marcó un hito en la televisión desde 2003, en los últimos años ha enfrentado fuertes críticas por polémicas sobre humillación corporal y manipulación. Banks ya había reconocido anteriormente la insensibilidad de ciertos momentos del show, intentando cerrar ese capítulo de su carrera.
El equipo legal de la modelo afirma que la docuserie utilizó tácticas de edición quirúrgica para sugerir falsamente que Banks ignoró una agresión sexual en el set y que utilizó el trauma de una concursante para ganar rating, acusaciones que ella niega rotundamente.
La demanda enfatiza que nunca se le informó sobre temas de agresión sexual durante sus entrevistas y que Netflix la engañó intencionalmente para que apareciera como alguien que intenta evadir su responsabilidad.
Además, la modelo denuncia que no tuvo acceso al material antes del estreno y que la serie fue influenciada por excolaboradores que, según sus abogados, guardan rencor personal contra ella, convirtiendo el proyecto en una emboscada mediática.
Si Tyra Banks hubiera conocido la participación de estos críticos en la dirección editorial, nunca habría aceptado participar en la docuserie, ya que sabía que estaban tendiéndole una trampa.
Tras la negativa de Netflix de entregar las grabaciones originales, la reacción del público ha sido devastadora para la imagen de la modelo, afectando incluso sus negocios personales, como su heladería SMiZE & DREAM, que ha sufrido una ola de ataques en redes sociales y reseñas negativas.
La agencia Associated Press continúa recabando más detalles sobre este caso que promete sentar un precedente sobre los límites éticos en las docuseries de streaming.
Los abogados concluyeron que esta demanda es la única vía que le queda a Banks para defenderse, luego de que sus intentos de resolver el conflicto de forma privada con Netflix fueran rechazados de manera sistemática.























