La supermodelo británica Naomi Campbell compareció ante un tribunal tras el escándalo que le impide dirigir fundaciones benéficas. La famosa top model busca limpiar su imagen y revocar la sanción que le prohíbe ser directiva en organizaciones sin fines de lucro en Inglaterra y Gales.
En 2024, las autoridades británicas inhabilitaron a Campbell por cinco años tras descubrir un grave desfalco y mala gestión financiera en Fashion for Relief, la organización benéfica que ella misma creó.
La Comisión de Beneficencia reveló que fondos destinados a causas sociales fueron usados para lujos personales de la modelo: desde hoteles cinco estrellas en Cannes y tratamientos de spa, hasta gastos en servicio de habitaciones y cigarrillos.
El informe oficial es devastador: apenas el 8,5% del dinero recaudado llegó a quienes lo necesitaban realmente durante un periodo de seis años.
Campbell apeló la decisión asegurando que fue víctima de un fraude interno. En su testimonio, la estrella defendió su trayectoria: «Nunca he utilizado labores filantrópicas para beneficio personal, ni lo haré jamás».
“Mi investigación destapó robo de identidad y engaños que explican el destino de los fondos”, declaró la modelo. “Lo descubierto por mi equipo legal es impactante, incluyendo correos falsos y documentos alterados para manipular a las autoridades”.
El escándalo también salpica a su entorno: la fideicomisaria Bianka Hellmich fue inhabilitada por nueve años tras recibir pagos irregulares de 290 000 libras (385 000 dólares) por consultoría. Otra colaboradora, Veronica Chou, recibió una sanción de cuatro años.
Fashion for Relief, fundada en 2015 con la supuesta misión de combatir la pobreza y asistir tras desastres naturales, terminó siendo un foco de controversia. La organización fue disuelta y eliminada del registro oficial en 2024 tras el cierre del caso.























