![]()
Santo Domingo, RD.- Caminar por el Gran Santo Domingo se ha convertido en una carrera de obstáculos mortal. Recorrer las aceras, ya sea en ensanches, residenciales o barrios populares, es hoy una actividad de alto riesgo para miles de ciudadanos que a diario se enfrentan al abandono de las autoridades.
Bajo el asfalto deteriorado aguardan trampas invisibles. Las alcantarillas sin tapa funcionan como fauces urbanas que amenazan la integridad física y la seguridad de cada dominicano. El peligro no discrimina: peatones, motoristas y conductores de vehículos enfrentan abismos constantes en la vía pública.
“Hace más de diez años que sufrimos este problema en Santo Domingo Este y ningún síndico ha resuelto nada. Las soluciones son paños tibios. Esto seguirá pasando hasta que alguien pierda la vida”, denunció Antonia Ramos.
Geografía del abandono y la desidia municipal
Tras un recorrido exhaustivo por Santo Domingo Oeste, Este, Norte y el Distrito Nacional, el equipo de El Nacional contabilizó cientos de hoyos mortales. La crisis vial es democrática: afecta por igual avenidas principales y calles residenciales, donde la única señalización es la que colocan los propios vecinos para evitar tragedias.
Quince años de promesas rotas
Esta problemática no es nueva. Desde el 2011, este medio ha denunciado la inacción institucional ante el colapso del drenaje pluvial. Tras más de quince años de olvido, las alcaldías han sido incapaces de implementar soluciones definitivas.
Aunque el auge del robo de metales agravó la situación, el verdadero problema es la falta de mantenimiento. Muchas estructuras colapsaron por el tráfico pesado y el descuido técnico, terminando en el fondo de los pozos, convirtiéndose en obstáculos inservibles mientras las autoridades se escudan en limitaciones presupuestarias.
Del Estado a la ingeniería de la desesperación
Pese a los intentos estatales fallidos, como el plan de la CAASD en 2022, la realidad es que no se ha concretado nada efectivo. Ante la indiferencia oficial, los dominicanos recurren a la improvisación: hoyos cubiertos con neumáticos viejos, troncos o muebles inservibles son la única defensa ante la negligencia de las alcaldías.
Aunque el robo histórico de metal fue un factor, actualmente la falta de tapas es un problema de gestión y mantenimiento. La brecha entre el presupuesto de los cabildos y la supervivencia del peatón es cada vez más amplia.
¿Qué hacen las alcaldías?
La Alcaldía de Santo Domingo Este (ASDE) implementa operativos con tapas de concreto y fibra de vidrio, aunque los resultados siguen siendo insuficientes para la magnitud del problema. Por su parte, la Alcaldía del Distrito Nacional realiza jornadas constantes de reposición en diversos barrios, logrando mejoras, pero reconociendo que aún falta mucho por hacer para garantizar calles seguras.
En muchos sectores, estos hoyos se han convertido en trampas mortales incluso para los animales, dejando escenas de desesperación y peligro constante para toda la ciudadanía. Jorge González.























